domingo, 16 de agosto de 2015

Thrangu Rinpoche: El Viaje de la Mente. Cap.3 Hacia el Bardo de Dharmata, un intervalo sin confusión.


Nuevamente, me gustaría daros la bienvenida a todos esta tarde. Comenzaré con mi explicación de los bardos, pero antes de hacerlo, me gustaría mencionar que es importante que no tratemos esto meramente como algo que os estoy contando y a lo que estáis atendiendo. Es necesario que esta información sea útil y beneficiosa para vosotros. El grado en el que esta información llegará a ser de utilidad práctica, depende básicamente de que halláis recibido las bendiciones del linaje, y por esto es por lo que, como he hecho las dos tardes anteriores, comenzaré con la recitación de la tradicional súplica a los lamas del linaje. Por favor, uniros a mí en esto con una actitud de fe y devoción.
El siguiente tema en nuestra presentación de los bardos, que es una continuación del segundo bardo, el doloroso bardo de la hora de la muerte, es la práctica de la expulsión o transferencia de la consciencia, o Phowa. Es tradicional que alguna instrucción sobre Phowa sea dada al llegar a este punto en los bardos. El Vajrayana se caracteriza básicamente por su variedad de métodos. El enfoque adoptado en el Vajrayana es el de dar al practicante una gran variedad de alternativas para abordar cualquier situación dada o  cualquier problema, así que si uno no da resultado, el otro lo hará. De forma que aquí os han sido dadas instrucciones sobre el bardo de la hora de la muerte, los cuales pueden posibilitaros el transitaren  este bardo por el camino correcto y atravesarlo; pero en el caso de que esto no funcione, también se os dan instrucciones sobre la expulsión de la consciencia. En el caso de que esto no funcione, también se os dan instrucciones sobre el bardo de Dharmata. De cualquier forma, poseer algún grado de comprensión de la transferencia o expulsión de la consciencia es importante.
Phowa es una técnica particular basada en la relación entre cuerpo y mente. Como hemos visto, cuando morimos, la forma en la que las cosas parecen ser cambia en gran medida para nosotros, y la razón para ese cambio es que vuestro cuerpo y vuestra mente se separan. Mientras estáis vivos, vuestro cuerpo y vuestra mente está ligado uno al otro, de forma que parecen ser una misma cosa; las experiencias parecen ser físicas y mentales al mismo tiempo. De hecho, para ser más preciso, nos parece que nuestra mente reside en nuestro cuerpo. Ahora que viéndolo desde este punto de vista, diríamos que la mente es un residente en un cuerpo, y que hay nueve aberturas o puertas, que son los orificios mayores del cuerpo, por los que la mente puede abandonar el cuerpo a la hora de la muerte. El pandita Naropa dijo: “Ocho puertas son los caminos del samsara, y una es el sendero del Mahamudra “. El significado de esto es que, si a la hora de la muerte, vuestra consciencia abandona el cuerpo por cualquiera de los orificios distintos de la apertura de la coronilla, en la parte superior de la cabeza, esto tendrá como resultado el que renazcáis en los reinos del samsara–tales como el reino de los infiernos, el de los pretas,  o el de los animales–que corresponden a estos determinados orificios. 
Por ello, la técnica de Phowa consiste fundamentalmente en bloquear las otras ocho aberturas u orificios de forma que vuestra consciencia salga solo por la parte superior de la cabeza.
Ahora que, ¿Cuáles son las características o requerimientos para la persona que practica o realiza Phowa? Si alguien tiene un excelente entrenamiento  y realización de mahamudra o Dzogchen, entonces no necesita de la práctica de Phowa, porque a la hora de la muerte se liberarán definitivamente en el Dharmata, en la naturaleza de todas las cosas. Ahora que, a pesar de esto, podemos ver en la vida de algunos mahasiddhas que parece ser que practicaron Phowa a la hora de su muerte. De hecho, esta exhibición de Phowa por parte de algunos mahasiddhas, es  realmente un intento de instruir a la gente en su práctica, y no significa que ellos tuvieran la particular necesidad de practicar la expulsión de la consciencia. Un ejemplo de esto es el Señor Marpa quien,  a la hora de su muerte, se sentó muy derecho y dijo: “Si ejecutáis la expulsión de la consciencia, hacedlo de esta forma “, e inmediatamente impulsó su sabiduría bajo la forma de una esfera de luz de cinco colores hacia afuera, por la parte superior de su cabeza, hacia el espacio. En realidad, no estaba realmente haciendo Phowa –pues él ya había realizado algo más elevado que esto –sino que estaba haciendo esta demostración como una forma de instrucción.
Si aquellos con una consumada realización no necesitan ejecutar Phowa, ¿Quién es el que lo necesita? Somos el resto de nosotros, aquellos que han tenido un cierto grado de práctica pero no han logrado tanta realización como para ser liberados en el momento de la muerte de forma espontanea, en la naturaleza de todas las cosas.
¿Cuándo debe uno hacer o ejecutar esta expulsión de la consciencia? Se debe de hacer después de que los elementos burdos–tierra, agua, fuego, y viento–se hayan disuelto, en ese momento, antes de la disolución de los elementos sutiles. Hay dos aspectos en la práctica de Phowa. Uno es el entrenamiento que se hace durante la vida de cada uno, de forma que uno pueda ejecutar la expulsión de la consciencia a la hora de la muerte; y el segundo es la propia expulsión de la consciencia. Hay muchos tipos de Phowa, que pueden ser clasificados en dos, tres, cinco, etc.
El primero es el llamado Phowa del Dharmakaya, que es la expulsión de la consciencia en el Dharmakaya. Este es tipo de Phowa que es ejecutado por aquellos que han obtenido grandes realizaciones. Cuando alguien ha logrado la realización del mahamudra o Dzogchen, entonces, a la hora de la muerte, debido al poder de su realización, son liberados espontáneamente o automáticamente en la plenitud de la naturaleza de todas las cosas. A esto se le llama el Phowa del Dharmakaya. No es una técnica de Phowa en sí misma, puesto que no ha sido cultivada deliberadamente.
El segundo tipo de Phowa es el llamado Phowa del Sambhogakaya. Este es practicado por quien ha tenido una práctica extremadamente estable del estado de generación de su Yidam, lo que significa que realmente han visto cara a cara a su Yidam. Han completado la práctica de su Yidam, y tienen alguna experiencia de lo que es llamado el Cuerpo Ilusorio. Tales practicantes, gracias al poder de su realización, se verán transportados, de forma natural, en la hora de la muerte, al reino puro de su Yidam. Por ello no necesitan entrenarse en ninguna técnica particular de Phowa, sin embargo su transferencia es llamada Phowa del Sambhogakaya.
El Phowa que se practica como algo distinto o como una técnica diferenciada, es el llamado Phowa del Nirmanakaya. El Phowa del Nirmanakaya comienza con los preliminares de la toma de refugio en las Tres Joyas y la generación de la bodhicitta. La práctica consiste en la aplicación coordinada de tres técnicas, que son la técnica física, la técnica de la respiración, y la de la visualización. La técnica física es la postura que adoptáis cuando practicáis Phowa. El punto esencial de esta postura es que vuestra espalda esté tan recta como sea posible. El motivo de esto es que la técnica de Phowa se basa en trabajar con el canal central, el avadhuti, y utilizando el avadhuti como el sendero por el que enviar a vuestra consciencia fuera de la parte superior de vuestra cabeza; por ello si el avadhuti está bien derecho esto supone la principal ayuda. Para que esté derecho, enderezáis vuestra espalda.
El segundo aspecto es la práctica de la respiración, y el punto crucial aquí es que debéis de retener el aliento, y entonces, en el momento en el que realizáis la visualización de enviar vuestra consciencia hacia arriba, desde vuestro corazón, a través del avadhuti, y que esta consciencia  salga por la parte superior de vuestra  cabeza, exhaláis y dejáis el aliento irse, expulsáis el aire.
El tercer punto es la visualización, que tiene varios elementos. El primero, como vimos, es el cierre o bloqueo de lo que son llamadas puertas impuras,  que son las aberturas u orificios del cuerpo. Si vuestra consciencia sale por uno de ellos, esto causará el renacimiento en el samsara. Los ocho orificios son los siguientes (de abajo hacia arriba): el ano, la uretra, el ombligo, la boca, la nariz, los dos oídos (contados como uno), los dos ojos (contados como uno), y el entrecejo. Estas son las ocho puertas impuras. Son selladas visualizando una sílaba HRI fuera, frente a cada uno de estos orificios, lo que impide que la consciencia pueda irse por ninguna de estas aberturas.
El segundo aspecto de la visualización es que visualizáis en el centro de vuestro cuerpo, comenzando en el corazón en este caso y extendiéndose hacia arriba hasta lo alto de vuestra cabeza, un canal de luz, el canal central o avadhuti en sánscrito. Bien, este canal es como un tubo de luz que va derecho hacia arriba sin obstáculos y sin ningún tipo de vuelta o bloqueo. La otra característica es que, en la parte superior de la cabeza, se hace más ancho, como una boca de trompeta, así que se ensancha en la parte superior. Y sobre la apertura del avadhuti, en el centro de la parte superior de vuestra cabeza, visualizáis, más comúnmente en las prácticas de Phowa, al Buda Amitabha. Pero, de acuerdo con la liturgia de Phowa que estéis empleando, podéis utilizar vuestro propio yidam. En suma, visualizáis en vuestro corazón, bien una gota de luz, o una sílaba, o la figura de la deidad. Lo que visualicéis dependerá exactamente de la forma y la liturgia de Phowa que estéis utilizando. No hay diferencia en cuál de las tres es. La cuestión es que lo que estáis representando con cualquiera de estas tres visualizaciones,  es vuestra mente, que es inseparable de los vientos sutiles en los que se mueve. Así que a esto se refieren como: la visualización de la inseparabilidad del viento y de la mente (Tib. rlung sems dbyer med).
La práctica consiste en expulsar esta visualización de una gota, o de una sílaba, o de la deidad, a través del canal central, y hacerla salir por la parte superior de la cabeza, en coordinación con la respiración, como he descrito antes. Ahora, cuando estáis haciendo esto durante vuestra vida, es decir, cuando lo estáis haciendo en un momento en el que no os estáis muriendo, entonces lo enviáis hacia la parte superior de vuestra cabeza y después lo traéis de vuelta hacia abajo. La repetición de esto constituye el principal cuerpo de la práctica. Por ejemplo, si estáis visualizando a Amitabha sentado sobre vuestra cabeza, como el objeto de Phowa, por decirlo de alguna manera, deberíais pensar que sus pies están tapando la abertura de la coronilla, así que cuando disparáis vuestra consciencia hacia arriba, tan solo toca la planta de sus pies, y entonces retorna hacia abajo; y luego comienza otro intento, y así sucesivamente. El entrenamiento en Phowa consistiría en la repetición de este tipo de visualización.
Ahora, puesto que estáis practicando el expulsar vuestra consciencia fuera de vuestro cuerpo, fuera de la coronilla, existe un pequeño riesgo de que podáis acortar vuestra vida haciendo esto. Para remediarlo o prevenir el que llegue a ser un problema, es costumbre, entre sesiones de práctica formal, visualizar o bien una sílaba HUM o un doble vajra de oro, o algo similar, cerrando la abertura que habéis estado visualizando en la parte superior de vuestra cabeza, de forma que vuestra consciencia permanezca firmemente asentada en vuestro cuerpo. Debéis de generar esta visualización fundamentalmente al final de cada sesión de práctica de Phowa.
Recordaréis que primero dije que hay cinco tipos de Phowa. Hemos tratado sobre  tres de ellos. El cuarto es el llamado Phowa del gurú, en cuya práctica intentáis proyectar vuestra consciencia en el cuerpo visualizado de vuestro gurú raíz. Esta es una práctica de Phowa que está basada en la insuperable fe y devoción al gurú, y hoy en día no es muy utilizada.
El quinto tipo de Phowa es el llamado Phowa celestial o el kachari Phowa, del que hay diversas  variantes. Una de las prácticas encuadradas en esta categoría, supone usar la práctica del sueño lúcido para alcanzar y transferir la consciencia hacia los reinos puros. En esta práctica, a través de cultivar el sueño lúcido y de entrenarse en el estado onírico, desarrolláis la habilidad de enviar vuestra mente fuera del cuerpo a voluntad, yendo hacia los reinos puros, tales como los reinos de los cinco Budas de las cinco Familias de Budas, como el de Amitabha. Y si obtenéis este tipo de familiaridad con un reino en particular durante vuestra vida, entonces renaceréis allí tras vuestra muerte.
De los diferentes tipos de Phowa, el que actualmente se practica y se usa como entrenamiento y preparación para la muerte es el tercero, que es el Phowa Nirmanakaya,  que ya ha sido explicado.
La forma en la que el Phowa es ejecutado cuando lo aplicáis en la hora de la muerte, es, tal como se ha mencionado, algo diferente de la forma en la que es practicado cuando estáis vivos. En primer lugar, la cosa más importante a la hora de la muerte, es que no tengáis ningún apego a las cosas de esta vida. El apego a esta vida y a las cosas de esta vida obstruirá seriamente vuestra capacidad para ejecutar la eyección de la consciencia. Y además, si pensáis realmente en ello, el apego a las cosas de esta vida no os va a ayudar en nada a la hora de la muerte. Así que el primer punto es, definitivamente, el renunciar a todo lo de esta vida.
El siguiente punto es que si, mientras estáis intentando efectuar la eyección de vuestra consciencia, estáis perturbados o agitados por la aparición de klesas tales como el enfado, los celos, etc. , entonces esto os distraerá, y también dificultará la intensidad de la visualización que es necesaria para efectuar la transferencia de la consciencia. Así que necesitáis una visualización muy estable, que carezca de impedimentos y distracciones; que no sean causadas  ni porque surjan las klesas,  ni por el apego a las cosas de esta vida.
Hay una gran diferencia entre el practicar Phowa durante esta vida, y practicarla en el momento justo de  la hora de la muerte. Cuando practicáis Phowa mientras estáis vivos y sanos, y mientras vuestra  mente sentada firmemente en vuestro cuerpo, vuestra mente no abandonará vuestro cuerpo. Y así, en cierto modo, encontraréis que lo que estáis haciendo se parece a pretender que algo que no está ocurriendo, realmente sucede. Sin embargo, cuando estáis a punto de morir, y hacéis esta misma visualización, ello realmente ocurre. Como resultado hay algunas diferencias en la visualización. Por ejemplo, tanto que estéis visualizando a vuestro yidam o al Buda Amitabha como objeto u objetivo de transferencia, a la hora de vuestra muerte no visualizáis que sus pies están cerrando la parte superior de vuestra cabeza. Los visualizáis a un codo de distancia (unos 40 cm) sobre vuestra cabeza. Y en vez de tocar meramente los pies del Buda o de la deidad, cuando hacéis la eyección visualizáis que vuestra consciencia en la forma de una gota, o la sílaba, o el cetro, o la deidad, cualquiera que sea  vuestra práctica específica de Phowa, vuela por completo fuera de vuestro cuerpo y va hacia el cuerpo de la deidad, hasta que alcanza el corazón de la deidad y permanece allí.
Os puedo asegurar que Phowa no es realmente un tópico que se trate en la enseñanza sobre los bardos, pero es lo que podemos llamar una digresión muy útil, y es presentada como una digresión útil en los comentarios tradicionales sobre la cuestión. Por eso lo hemos tratado. Es importante presentar esta práctica, porque si la ejecutáis  os ayudará en gran medida en la hora de la muerte.
El tópico que vamos a abordar esta tarde, es el tercer bardo, que es el bardo luminoso de Dharmata. El bardo luminoso de Dharmata comienza cuando los estados de disolución, que tratamos la pasada noche, se han completado. Tras la disolución de los elementos burdos en el Dharmata, entonces, surge el fundamento básico, la luminosidad del fundamento o la manifestación del fundamento.
La duración de la aparición del fundamento luminoso y su manifestación, depende en gran medida del grado de entrenamiento del ser fallecido. Cuando alguien se ha entrenado en meditación y en la absorción meditativa o samadhi, la duración del tiempo durante el que son capaces de hacer permanecer emplazada su mente sin distracción alguna durante su vida, se llama un día de meditación. Y cuando en los comentarios sobre el bardo, se habla de primer día, segundo día, tercer día, se refiere a días de meditación. Así que, básicamente, la duración de las apariencias de luminosidad serán cinco veces la cantidad de tiempo que esa persona puede mantener su mente en un estado completo de no distracción durante su vida. Así, por ejemplo, si alguien se ha entrenado en la meditación en un solo punto, en la que su mente puede permanecer durante una hora sin ninguna distracción, entonces el tercer bardo, el bardo de Dharmata, durará cinco horas, que serán llamados cinco días de  meditación. Si alguien puede emplazar su mente durante cinco minutos, entonces su experiencia del bardo de Dharmata durará veinticinco minutos, a los que aún así se les llamará cinco días de meditación; siendo un día de meditación la duración del tiempo en el que una persona puede mantener su mente emplazada sin distracción alguna en un objeto de meditación.
Así que alguien que no ha tenido ninguna experiencia en meditación y no puede emplazar su mente sin distracción durante ningún periodo de tiempo, entonces para él, la luminosidad del fundamento y sus apariencias, serán experimentadas muy, muy rápidamente; aparecerán y desaparecerán casi  que simultáneamente. Si alguien tiene un gran entrenamiento, de forma que pueda emplazar su mente durante un gran periodo de tiempo sin distracción, entonces las apariencias del bardo de Dharmata pueden durar varios días. En cualquier caso, independientemente del entrenamiento de la persona, la experiencia del bardo de Dharmata tendrá lugar. Las apariencias surgirán. La única diferencia es su duración. Cuanto mayor sea el entrenamiento de la persona, mayor será la duración de este bardo, cuanto menor sea su entrenamiento será más corta.
Para entender la razón de esto, es necesario entender la visión básica de las apariencias sostenidas por esta tradición. La visión fundamental es que todas las apariencias que experimentamos son proyecciones confusas. En otras palabras, son apariencias que no existen realmente de la forma en que parecen existir. Lo que ocurre a la hora de la muerte, específicamente durante el bardo es esto:”puesto que las condiciones que han producido la apariencias previas durante la vida anterior han dejado de estar presentes; y ya que las condiciones que producirán las apariencias de la próxima vida aún no han tenido efecto completamente; las apariencias de la siguiente vida todavía no han surgido. Así que existe un espacio, un intervalo o bardo sin confusión. El punto crucial aquí es reconocer la naturaleza básica en este momento. La naturaleza básica se experimentará. La cuestión es si será o no reconocida “.
Hay una sencilla analogía que se puede dar para explicar lo que ocurre en este punto del bardo. Pensad en las apariencias de esta vida como lo que aparece en    la pantalla de una televisión. Pensad en que aunque la televisión es un cajón comparativamente pequeño, contiene un completo mundo de apariencias. Podemos ver montañas, ríos, árboles, etc., todo ello proyectado en la pantalla del televisor. Ahora, suponed que la televisión fuera apagada y abandonada por un corto periodo de tiempo, y entonces algo después se volviera a encender. En este caso, el apagar la televisión es como el final de una vida y el encenderla es como el comienzo de una nueva vida. Como ocurre en esta situación, hay un intervalo o un espacio en el que no habría imágenes en la televisión, de la misma forma en este bardo hay un espacio o intervalo en el que no hay proyecciones mentales confusas; no hay proyecciones de confusión. Si la naturaleza básica, el Dharmata o la luminosidad del fundamento, que es experimentada sin confusión en este momento, es reconocida, a esto se le llama el encuentro de madre e hijo. La luminosidad madre se refiere a la propia naturaleza, y el hijo se refiere a la experiencia meditativa de la luminosidad cultivada por el practicante en la vida previa. En este punto, si los practicantes de Dharma pueden meditar en esta situación, entonces su previa experiencia parcial de la luminosidad llega a ser completa, porque directamente encuentra a la madre, la luminosidad primordial misma.
Lo que es experimentado inicialmente en el bardo de Dharmata es llamado la luminosidad del fundamento. Y la luminosidad de el fundamento es lo que es llamado en los Sutras, prajñaparamita[1] . Es lo que es llamado en las enseñanzas Madhyamaka[2], la Verdad Absoluta, la vacuidad. Es lo que es llamado en el mahamudra la Gran Sabiduría no Conceptual. Esta es la verdadera naturaleza de todas las cosas, y un estado que está más allá de la confusión. En el sendero del Sutra intentamos realizar esta naturaleza a través del análisis lógico. En los senderos Tántricos, intentamos experimentarlo yendo hacia ella directamente. En el caso de la experiencia de esta verdadera naturaleza, en el bardo, simplemente surge naturalmente en la experiencia de cada uno; y surge porque como vimos la pasada noche; los ocho tipos de conceptualización o pensamientos relacionados con las klesas han cesado. Por supuesto, aunque surge para cada uno en este punto del proceso de la muerte, puede no ser reconocida. Es para poder reconocerla por lo que necesitamos entrenarnos en  la meditación porque, aunque se origine esta experiencia, si no es reconocida, independientemente de la duración temporal que tenga, la confusión volverá a surgir como antes.
Para prepararse para esta fase del bardo, uno necesita cultivar un tipo particular de samadhi o de meditación. En las instrucciones de los mahasiddhas del pasado, hay básicamente dos formas de hacer esto. Son llamadas: tomar el conocimiento válido deductivo como vía, y tomar el conocimiento válido directo como vía. Estas dos aproximaciones existen no solo en relación con el bardo, sino que son dos aspectos o estilos de la práctica del Dharma en general. El primero de ellos, tomar el conocimiento válido deductivo como vía, es hacer uso del razonamiento lógico para determinar la verdadera naturaleza de las cosas. Es utilizar vuestra inteligencia, usar vuestra capacidad para razonar con claridad, con un método, para determinar correctamente que las cosas no son lo que parecen ser. La práctica consiste en pensar muy cuidadosamente. Para daros un breve ejemplo, si fuerais a considerar la naturaleza de las apariencias, podríais decir “¿Cual es la verdadera naturaleza de lo que aparece?” Entonces, a través del análisis detallado, determinaríais que las substancias burdas que se os aparecen, están en realidad compuestas por partículas, y no tienen el tipo de existencia que parece tener. Determináis que lo que parecen ser (zapatos, barcos, repollos, reyes,  etc.) son simplemente imposiciones mentales o imputaciones. Entonces determináis que las partículas que constituyen estos objetos, de hecho, no tienen existencia substancial o material, y que cualquier existencia material es también una imputación de la mente. Y entonces volveríais y examinaríais el estatus de vuestra mente, y determinaríais que es una sucesión de distintos instantes que no perduran.
Este tipo de análisis es la base para llegar a comprender lo expresado en el Sutra del Corazón “No hay ojos, ni oídos, ni boca, ni nariz…”.La base de esta aproximación es el descomponer las cosas en sus partes una y otra vez. Usáis el análisis de esta forma hasta el momento de encontrar la verdadera naturaleza de las cosas, y entonces meditáis con la confianza de haber entendido esa naturaleza. Esa es, en esencia, la primera aproximación,  que es el tomar el conocimiento válido deductivo como la vía. Cuando este tipo de análisis es llevado a cabo de forma correcta, determina dos cosas, que son llamadas: la no existencia de la entidad propia de las personas o individuos,  y la no existencia de la entidad propia de las cosas, o fenómenos en general. La inexistencia de un yo personal es la ausencia de una existencia inherente de las personas o individuos, y la inexistencia de los fenómenos es la ausencia de una existencia inherente de los fenómenos en general.
El formato básico de este tipo de meditación y estudio ha sido asentado muy claramente. Hablado en general, proviene de las instrucciones del Señor Nagarjuna, y fueron transmitidas sucesivamente, e introducidas en Tíbet por el Señor Atisha. Estas enseñanzas existen y las utilizamos, pero no las empleamos como nuestra principal técnica de meditación. La razón para ello es que para este tipo de meditación es necesario gran cantidad de estudio riguroso, y solo una vez que este estudio ha sido realizado podéis comenzar el proceso de una igualmente rigurosa investigación,  aplicando lo que se ha aprendido estudiando. Y gracias a ese trabajo y análisis,  desarrolláis gradualmente la certidumbre sobre la naturaleza de las cosas que han sido investigadas. Pero en este punto, cuando comenzáis a aplicar este análisis y la certeza surgida  como base para la práctica de la meditación, parece  que lleva mucho tiempo el desarrollar una realización meditativa.
Así que de acuerdo con el linaje de las instrucciones no comunes (Vajrayana) es tradicional el utilizar este tipo de razonamiento analítico como una forma de estudio y reflexión, pero no como una técnica básica de meditación. Cuando se trata de la verdadera meditación, enfatizamos la otra aproximación, que es el tomar el conocimiento válido directo como vía. De acuerdo a esta aproximación, en la que utilizamos la experiencia directa como base de la técnica meditativa, no nos preocupamos demasiado del estatus existencial de las cosas externas. Si las cosas externas se nos aparecen como vacías, perfecto; y si no nos parecen vacías, también está bien. Porque nuestro problema, nuestra situación, está realmente causado y determinado por nuestra mente, por ello, desde este punto de vista diríamos que lo que es más importante como objeto de investigación es la mente misma.
Experimentamos felicidad y tristeza, experimentamos apego y aversión, experimentamos fe y devoción, y todas estas experiencias son pensamientos o factores mentales que surgen en nuestra mente. No son producidos por objetos externos. Por ello, son nuestros propios pensamientos los que han de ser estudiados, y es la verdadera naturaleza de nuestra mente la que ha de ser reconocida. Generalmente nunca observamos a nuestras mentes. Nunca examinamos nuestras mentes para ver en qué consisten realmente. Tenemos asumido que nuestra mente existe, y tendemos  a considerar que ha de tener algún tipo de existencia substancial y alguna característica. Pero nunca hemos intentado verdaderamente ver, nunca hemos mirado hacía nuestras mentes para averiguar si realmente existía o no. Cuando miráis a vuestra mente directamente, lo que quizá nunca hayáis hecho antes, lo que os encontráis, es que vuestra mente es la naturaleza de todas las cosas, que vuestra mente es el mismo Dharmata. Las características obvias y manifiestas de la mente son las características de la naturaleza última. Y esto puede ser visto, y es visto por vosotros como seres individuales; y esta visión no tiene que ver con el razonamiento lógico o con inferencias de ningún tipo. Porque es vuestra mente, sois las únicas personas que podéis experimentar vuestra mente directamente. Y es la cosa más fácil para vosotros el observarla y el experimentarla directamente como individuo. Nadie más conoce vuestra mente, pero vosotros la conocéis.
¿Cómo observáis la mente ? Podéis comenzar buscando, para averiguar dónde está la mente. ¿Está dentro de vuestro cuerpo o está fuera ? Es cierto que podéis decir que no está fuera del cuerpo, pero si está entro del cuerpo ¿Dónde está exactamente? ¿Podéis concretar dónde ? Y si encontráis donde está ¿Cuánto espacio ocupa exactamente ?¿Cómo es de grande vuestra mente ?¿Es grande o es pequeña ?¿Y qué características substanciales tiene, tales como color, forma, etc. ? Cuando intentáis mirar hacia dentro y escrutar la mente planteando estas preguntas, y llegando a las respuestas, no a través del razonamiento sino de lo que experimentáis, conforme buscáis y buscáis la mente, descubrís gradualmente que no hay nada que encontrar. De hecho, la mente parece ser completamente inexistente. Descubrís que, de hecho, hemos asumido esto desde que la mente existe, y aún ahora no parece ser nada en absoluto.
Podéis pensar que no estáis encontrando la mente porque no estáis buscando de la forma correcta. O podéis pensar que no encontráis la mente porque la mente es demasiado pequeña, o porque es demasiado sutil, o porque la mente es demasiado transparente, demasiado diáfana para ser encontrada. Pero de hecho no es por ninguna de estas razones por lo que no podéis encontrar vuestra mente. La razón por la que no podéis encontrar nada cuando buscáis vuestra mente, es que la mente no es un yo. La mente no tiene una naturaleza verdadera o inherente, que es lo que el Buda quería decir cuando hablaba de la no existencia de un yo, y cuando hablaba de la vacuidad; esto es exactamente. Y cuando habéis comprobado que vuestra mente carece de existencia (propia), entonces no tenéis necesidad alguna de preguntar nada acerca de cuál es su naturaleza,  (que es la vacuidad). Esto es algo que cada uno de nosotros, como individuos, podemos experimentar por nosotros mismos en nuestras propias mentes. Esto es muy importante. Y lo primero que necesitáis entender de esto es que esto no es un tipo de doctrina o creencia, no es algo que debáis tomar como un artículo de fe, o como una obligación. No debéis de tener la actitud de pensar “bien, el lama  dijo que no hay mente, así que de esa forma debe de ser, no tiene que haber mente “o “he oído que no hay mente, que la mente no existe; de acuerdo, tiene que ser verdad “Esto no guarda semejanza con lo que se os ha dicho sobre la mente, porque esto es algo que podéis comprobar  como individuos por vosotros mismos. Y no es algo que sea difícil de descubrir. Cualquiera que sea el tiempo que empleéis buscando vuestra mente, veréis esto. No solo es fácil de ver, es imposible para vosotros buscar vuestra mente y no daros cuenta de que no hay nada que ver. Así que por favor, buscad vuestra mente. Cuando prestáis atención a vuestra mente durante vuestra vida, estáis viendo la naturaleza básica en medio de las apariencias burdas de esta vida. La diferencia entre buscarla ahora, y buscarla en el bardo de Dharmata, es que cuando buscáis esta misma naturaleza en el bardo de Dharmata, en él no hay apariencias que os distraigan o os lo oculten. Así que si lográis en ese momento el reconocimiento de esa naturaleza, ese reconocimiento y esa inmersión en la naturaleza básica serán mucho más poderosos.
El bardo de Dharmata tiene dos fases. De la que hemos estado hablando, la luminosidad del fundamento, que es llamado también la luminosidad del primordialmente puro Dharmakaya, es la primera fase. Cuando uno emerge de esta fase, en la que no hay apariencias, existe una segunda fase, que supone las apariencias que son llamadas las apariencias espontáneas de Dharmata; consistiendo dichas apariencias en luz, rayos de luz, diversos sonidos, gotas o esferas luminosas; etc. Pero no quiero entrar en ello esta noche, porque me temo que si tratamos demasiadas cosas en una tarde, entonces olvidaréis el primer tema porque entonces recordaréis el segundo. Lo que hemos abordado es tan importante que no quiero eclipsarlo continuando con ninguna otra cosa. Pero si tenéis alguna pregunta que queráis hacer, por favor, comenzad.
PREGUNTA: En la utilización de el conocimiento válido deductivo en una meditación que es, en su forma básica, el usar el conocimiento válido directo ¿Debe uno de extender el conocimiento válido deductivo hasta que se refine y se transforme en conocimiento válido directo, o se debe conscientemente abandonar o apartar el conocimiento válido deductivo, y trasladar la atención a un método o experiencia diferente de conocimiento válido directo?
RINPOCHE: Bien, uno de los modos tradicionales en los que esto ha sido explicado, es que uno  comienza por generar un conocimiento válido deductivo de la vacuidad, correcto respecto a la naturaleza de las cosas, y sobre la base de esa averiguación por medio de la inferencia, genera entonces un conocimiento válido directo de esa misma naturaleza. Lo que esto implica inicialmente, es el desarrollo de una certidumbre conceptual de la naturaleza de las cosas, en definitiva, una cierta comprensión de la aserción de que “todos los fenómenos o todas las cosas son vacía”. Lo que se quiere decir aquí como algo cierto, de acuerdo con las enseñanzas de los maestros del pasado, es que la certidumbre sea tan intensa, tan absoluta la convicción, que no importa quién aparezca ante ti y diga: “Esto no es cierto, los fenómenos no son vacios”, con ello no llegara a estremecer tu convicción o a apartarte de ella. Después de haber logrado esta convicción gracias al análisis del conocimiento válido deductivo, entonces procederíamos a refinarlo a base de pensar en ello una y otra vez.
Gradualmente la claridad e intensidad de la certeza se incrementará, y en este proceso su contenido conceptual será refinado incesantemente, incrementando la claridad de esa certeza, hasta que, en cierto punto, llegaría a ser un conocimiento válido directo de la vacuidad.
PREGUNTA: Rinpoche si, como usted ha dicho las apariencias de la vida anterior han cesado y las apariencias de la próxima vida no han comenzado en esta fase del bardo de Dharmata, entonces ¿Cómo es posible, para la consciencia de ese ser, no reconocer esta naturaleza cuando se manifiesta; y si no es reconocida cómo es exactamente la experiencia de esta consciencia en este bardo?
RINPOCHE: Bien, respondiendo a la primera pregunta, la razón por la que es posible para un ser en esta fase del bardo el no poder reconocer la luminosidad del fundamento, es la ignorancia coemergente, el nivel más sutil y el nivel fundamental de ignorancia, que persiste incluso en ausencia de lo que podría ser llamado confusión manifiesta o aturdimiento. Es algo que podemos experimentar en nuestras propias vidas. Por ejemplo, cuando observamos nuestras mentes como nos han dicho que hiciéramos, en ese momento no hay ninguna razón por la que no debiéramos de experiméntalo. De hecho, no hay ninguna razón aparente por la que no debiéramos de experimentar la naturaleza de nuestras mentes continuamente, porque estamos constantemente, en cierto sentido, experimentándolo; pero sin embargo no lo conseguimos. Y cuando hemos tenido alguna experiencia acerca de la naturaleza de la mente, a través de la meditación, tras haber sido iniciados en ello, cuando salimos de esa meditación lo perdemos; volvemos a la misma clase de confusión en la que estábamos. Podemos decir que no hay razón para que esa confusión deba de comenzar una y otra vez, pero lo hace, y ello es debido al hábito o permanencia de la ignorancia sutil.
En cuanto a la segunda pregunta-cuál es la experiencia de un ser que no reconoce la luminosidad del fundamento, aunque sin embargo la experimente – la respuesta es que no tienen mucha conciencia de ello. Es muy parecido a lo que ocurre cuando vamos a dormir. De hecho, cada vez que vais  a dormir, hay una versión menos intensa o más sutil de los mismos estados de disolución que ocurren cuando os morís. Pero aunque esto surge cada vez que vamos a dormir, no lo reconocemos cuando sucede,  ni tampoco lo recordamos. De hecho, cuando nos dormimos, aunque hay un momento específico donde realmente pasamos de estar despiertos a estar dormidos, es muy raro para nosotros el ser conscientes de esto. De hecho, no recordamos que hemos ido a dormir, ni sabemos exactamente cuándo nos hemos dormido. Es lo mismo cuando un ser muere. Cuando un ser muere y entra en el bardo, aunque tenga la experiencia de la luminosidad del fundamento, no será consciente de experimentarlo. De hecho, no son conscientes de que han muerto, ni nada de eso. Así que esto es muy parecido a cuando os dormís.
PREGUNTA: En el contexto de los Cinco Senderos[3],  ¿En qué nivel de estos cinco senderos se dice que un practicante reconocerá definitivamente la luminosidad del fundamento en este bardo?
RINPOCHE: Bien, cuando nos referimos a los cinco senderos, básicamente lo que estáis practicando en el segundo sendero, el Sendero de la Unión[4], es el generar una creación mental de la vacuidad. La práctica en este nivel es llamada generar entusiasmo o la aspiración como sendero, porque hay solo una creación mental y no una experiencia directa de la naturaleza de las cosas. Por eso no existe la certeza de que un practicante que esté en ese nivel pueda reconocer la luminosidad del fundamento. El primer nivel en el que la luminosidad del fundamento es reconocida por el practicante, y por ello, el primer nivel en el que la luminosidad del fundamento será definitivamente reconocida a la hora de la muerte, es en el Sendero de la Visión.
Por supuesto, esto nos lleva a otro asunto, como es el que  la comparación entre los senderos del Sutra y el Tantra no siempre es fácil o sencillo; porque cuando comparamos las cualidades y logros de los varios niveles de estos senderos paralelos; encontramos que, comparando con el otro, está la cuestión de cómo es transitado el sendero. Puede ser tránsito gradual y secuencial, y puede ser un tránsito instantáneo del sendero, y puede ser lo que es llamado un tránsito no lineal de sendero, en el que las cosas pueden estar un poco desordenadas, algo así como saltando de un lado a otro. Y esto lo hace más complejo de lo que parece a primera vista. Aunque, básicamente, podríamos decir que el nivel en el que el practicante reconocerá definitivamente la luminosidad del fundamento a la hora de la muerte, es el Sendero de la Visión.
PREGUNTA: ¿Qué quiere decir con el término Luminosidad del fundamento?  Y en relación a las diferencias físicas entre hombre y mujer, y específicamente en relación a ciertos orificios ¿Es tenida en cuenta esta diferencia en la visualización del bloqueo, en la práctica de Phowa?
RINPOCHE: Para contestar a tu primera pregunta, con respecto a los términos fundamento y luminosidad del fundamento –estas apariciones que experimentamos, el mundo externo, y todo lo que hay en él; tu cuerpo, tu mente, y todas las apariencias, pensamientos y klesas que surgen en tu mente, todos estos distintos aspectos de lo que experimentamos–son contemplados como siendo las proyecciones de la confusión. Esto quiere decir que son las proyecciones o imágenes que se suceden a partir de cierto fundamento. Este fundamento o base para su generación, es al mismo tiempo su verdadera naturaleza, lo que es realmente. Y esto es, por ejemplo, como la pantalla en la que las imágenes de la televisión surgen. Todas las imágenes en una televisión son una proyección que surge en la pantalla, y cuando las imágenes son quitadas, la pantalla aún está allí, como el fundamento siempre presente para su aparición.
En el caso de las apariciones que nosotros experimentamos, el fundamento es su vacuidad, su verdadera naturaleza. Y llamamos a esto el fundamento porque todo surge de esta naturaleza de la vacuidad, y todo es de la naturaleza de la vacuidad; y por ello se vuelve a disolver en ella. Cuando llamamos a esto vacuidad fundamental, por supuesto, no quiere decir que es una absoluta nada, algo así como la idea de un espacio vacío. Si pensáis en un espacio completamente vacío, pensáis en él como en una ausencia, o algo vacío, una nada; y también estáis pensando en algo que no tiene consciencia. Aquí, lo que se quiere decir por fundamento es una vacuidad en el sentido de una absoluta ausencia de una existencia inherente, substancial, pero nunca una absoluta nada, porque es al mismo tiempo una consciencia lúcida. Sin embargo, esta consciencia lúcida, que es la característica del fundamento, no es de ninguna forma substancial o existente en el sentido usual del término, y por ello está más allá de cualquier tipo de aprehensión conceptual. Hay dos vías que podéis tomar para entender esto. Una es desarrollar una comprensión conceptual en base al conocimiento válido deductivo, e ir refinando gradualmente eso, e intentar aplicarlo en vuestra experiencia; y la otra vía es obtener una experiencia directa de su naturaleza, observando vuestra mente.
Con respecto a tu segunda pregunta, sobre si las mujeres requerían la visualización de una segunda sílaba HRI adicional, la respuesta es no. La razón es, básicamente, que los canales, que son el origen de estas aberturas, son más similares en hombres y mujeres de lo que las apariencias externas de sus cuerpos sugieren. La segunda razón es que la mayor parte de las prácticas de Phowa, independientemente de que seas hombre o mujer, suponen el visualizaros como una deidad femenina, así que usáis un HRI para bloquear por fuera toda esa zona completa. El motivo para visualizaros como una deidad femenina, es que las deidades femeninas son personificaciones de prajña  o la sabiduría, y por eso la mayor parte de las prácticas de Phowa incluyen las  visualizaciones como una deidad femenina, más comúnmente Vajrayoguini.
PREGUNTA:  ¿Puede la deidad, por ejemplo Amitabha o el Buda de la Medicina, que visualizas sobre tu cabeza cuando practicas Phowa; determinar realmente el reino en particular al que tu consciencia será transferida? Y si es así ¿Estás, por ello, limitado a ese reino?
RINPOCHE: Primero, con respecto a cómo la deidad que visualizáis sobre vuestra cabeza determinará donde iréis realmente tras efectuar Phowa, ello depende en parte de cómo es de bueno vuestro Phowa. Si tenéis una práctica de Phowa muy fuerte, entonces es posible que pueda haber alguna diferencia. Podéis tener éxito eyectando vuestra consciencia fuera del cuerpo a través de la parte superior de vuestra cabeza,  hasta el corazón de Amitabha, y así renacer en el reino de Sukhāvati; y podéis, eyectando vuestra consciencia fuera del cuerpo a través de la parte superior de la cabeza, hasta el corazón de el Buda de la Medicina, tener la fortuna de renacer en su reino puro, que es llamado el Hermoso de Ver. Pero también es posible que la exitosa transferencia de vuestra consciencia a  través de la parte superior de vuestra cabeza pueda llevar meramente a un renacimiento excelente, y no necesariamente a un reino puro. En este caso no habrá mucha diferencia en cual sea la deidad que visualizáis, excepto en que meditando en una deidad por la que sentís una fuerte devoción, y en la que tenéis gran confianza, puede ser posible que haya una diferencia en la eficacia.
Con respecto a si la transferencia a un reino os limitará a ese reino, ello depende del reino. Hay diferentes tipos de reinos puros, y también hay reinos impuros. Existen los reinos puros de Sambhogakaya y de Nirmanakaya, y existen los reinos ordinarios que no son realmente reinos puros. Si habéis nacido en alguno de estos, sois libres para moveros. Por ejemplo, de acuerdo con los Sutras, si habéis renacido en Sukhāvati, entonces podéis permanecer atendiendo a Amitabha, pero también sois libres para desplazaros a los reinos puros de otros Budas, les, y recibir sus enseñanzas, etc. Así que dependiendo del reino, podéis tener la capacidad de moveros.
Ahora vamos a concluir con la dedicación del mérito.



[1] Perfección de la Sabiduría.
[2] Camino del Medio.
[3] Los Cinco Senderos Mahayana: Acumulación, Unión o Preparación, Visión, Meditación, y No Más Aprendizaje.
[4] O Preparación. 

Thrangu Rinpoche: El Viaje de la Mente. Cap. 2. Yendo a través del Bardo de la hora de la muerte.

III-EL VIAJE DE LA MENTE: YENDO A TRAVES DEL BARDO DE LA HORA DE LA MUERTE.
Me gustaría comenzar dándoos las gracias a todos vosotros por haber venido otra vez esta noche. Estoy muy complacido por el hecho de que pueda dar esta enseñanza, y de que podáis recibirla, porque aunque yo no poseo ningún poder milagroso, estas instrucciones que estoy intentando transmitir son a la vez profundas y útiles. Y son especialmente así, porque el bardo o intervalo entre la muerte y el nacimiento es algo que todos y cada uno de nosotros, en definitiva, experimentaremos. Puedo garantizaros al cien por cien que todo ser vivo que ha nacido, tendrá la experiencia del bardo. Por ello necesitamos guía. Recibir esta guía en forma de instrucciones es definitivamente bueno. Gracias por vuestro interés y entusiasmo. Como hicimos la anterior noche, comenzaremos recitando la súplica al linaje.
La noche pasada, de los cuatro bardos o intervalos, nos hemos referido al bardo natural entre el nacimiento y la muerte, que en el sentido normal y restringido, en que se usa el término bardo para significar el intervalo tras la muerte, no es de hecho un bardo en sí.  La razón por la que discutimos si el periodo es de bardo, es que este es el periodo en el que estáis vivos, y en el que podéis hacer lo más útil para prepararos para el bardo tras la muerte. Puesto que la hora de la muerte puede ser un momento particularmente traumático, este bardo de la hora de la muerte es frecuentemente llamado el del sufrimiento y la miseria (Tib Chi kna sdug bsngal gyi  bardo). El periodo exacto incluido en este bardo es el periodo que comienza cuando contraéis la enfermedad o la condición que os causará la muerte, hasta el momento en que vuestro cuerpo y mente se separen. El momento en el que la muerte ocurre, y cuando como consecuencia de la muerte, surge lo que se llama tierra de la luminosidad, que no es propiamente el bardo de la hora de la muerte, sino el bardo siguiente, el bardo de Dharmata. Así que el bardo de la hora de la muerte, realmente consiste en los momentos finales de vuestra vida, en la que las apariencias de esta vida son gradualmente disueltas, o disminuyen en su viveza.
Es necesario hacer una distinción sobre la forma en que la muerte es experimentada por las diferentes personas, basadas en nivel de práctica que hayan realizado. De una forma simple, podemos decir que hay tres tipos de personas al respecto: aquellos que han practicado de forma exhaustiva, aquellos que han hecho alguna práctica, y los que no han hecho nada. Por “aquellos que han practicado de forma exhaustiva “, queremos decir grandes seres como los mahasiddhas del pasado. Dichos individuos, puesto que han reconocido completa y perfectamente el Dharmata, la naturaleza de todas las cosas, ni siquiera llegan a dejar un cuerpo tras ellos. Al ser su reconocimiento de tal intensidad, sus cuerpos físicos se disuelven en la vacuidad, lo que es conocido como un cuerpo de arco iris. Esto es un signo de que esta persona ha conseguido la completa Budeidad. Tales individuos no vagan por el bardo.
El segundo tipo de individuo es alguien que, con cierto grado de práctica y entrenamiento, ha reconocido el Dharmata, la naturaleza de todas las cosas, pero no ha perfeccionado tal reconocimiento. Por ello, su realización no es suficiente para que sus agregados físicos, su cuerpo físico, se disuelva en la vacuidad, pero es lo suficientemente fuerte para que mientras se está muriendo no tengan la burda conceptualización de pensar “estoy muriendo, tengo que abandonar este mundo e ir a otro “. De hecho, estas personas mueren en un estado de samadhi o  absorción meditativa. Para ellos no hay bardo.
Aquellos que han de experimentar este periplo a través del bardo, son la gente del tercer tipo, los que no han tenido ningún entrenamiento, o han tenido muy poco. Por ello, puesto que evidentemente todos nosotros vamos a tener que experimentar el bardo, todos nosotros necesitamos, sin duda, algún tipo de instrucción.
Es común para aquellos que están muriendo el experimentar un intenso sentimiento de pérdida, debido al apego a las circunstancias, las apariencias y experiencias de esta vida. Además, normalmente nos disgusta la muerte, la vemos como un evento triste, y le tenemos miedo. Pero necesitamos reconocer que el miedo a la muerte no es de particular ayuda a la hora de la muerte, ni es apropiado, porque no importa cuán fuerte sea nuestro deseo de nos, no podemos continuar en esta vida aferrándonos  a ella.
Lo que es una ayuda a la hora de la muerte, es el poseer el tipo de confianza que se genera en base  al reconocer la forma en la que las cosas ocurren. Por ejemplo, podéis deciros a vosotros mismos  “Bien, no estoy solo, no soy el único ser que va a morir. Todo el mundo muere. Por supuesto, si yo fuera la única persona que va a morir, eso sería deprimente. Pero es algo normal, no hay razón por la que debiera de sentirme particularmente deprimido o sentirme afligido por ello”. Si comprendéis el contexto en el que ocurrirá vuestra muerte, entonces podréis encontrar la fuerza y la estabilidad mental para soportarlo y tener algún tipo de libertad mental a la hora de la muerte. Así que es útil pensar en la muerte de esta forma.
Otra cosa que es de gran ayuda es conocer los signos que indican que os aproximáis al momento de la muerte. Conociéndolos, seréis capaces de reconocer cuando comienzan a suceder. Entonces, seréis capaces de deciros a vosotros mismos que el proceso de  la muerte está comenzando, y seréis capaces de prepararos adecuadamente para ello. Los signos son de ambos tipos: mentales y físicos. Hay algunos signos externos que pueden ser observados por otros individuos, pero en lo que nosotros estamos interesados especialmente, es en qué es lo que la persona que está muriendo, él o ella, experimentará.
La base para los particulares tipos de experiencias de los que se está hablando en este contexto, es el hecho de que vuestro cuerpo está compuesto, desde el principio, por los cinco elementos: tierra, agua, fuego, aire y consciencia, en este caso. (Espacio y conciencia en esta enseñanza, son usados como sinónimos)
La vitalidad de vuestro cuerpo, que mantiene vuestra vida, está basada en el hecho de que estos cinco elementos permanezcan juntos. En la tradición de la instrucción metódica, este proceso de disolución está muy conectado con los canales y chakras, que están ubicados en el interior de vuestro cuerpo, y que veis que está conectado con la destrucción de estos chakras y con el cese de el movimiento de los vientos en ellos.
Hablando en general, mientras estáis vivos, hay un movimiento de energías o vientos (llamado prana en sánscrito y chi en chino) a través de los canales de vuestro cuerpo que corresponden a vuestro estado físico y mental. Cuando os morís, la disolución de los elementos ocurre en forma de cese de los vientos en partes específicas de vuestro cuerpo. Estos vientos y estas partes de vuestro cuerpo, se corresponden con elementos específicos. Tan pronto como esto sucede, hay experiencias internas y apariencias definitivas que surgen en vuestra percepción, lo que indica que ese particular estado específico de disolución está ocurriendo .Si podéis saber sobre ellos, puede ayudaros a reconocer lo que está pasando.
El primer episodio de esta disolución, ocurre cuando los canales del chakra del ombligo comienzan a romperse. Cuando esto sucede, el elemento tierra de vuestro cuerpo físico, comienza a disolverse en el elemento agua. Tan pronto como esto está sucediendo, puesto que el elemento está se, vuestra mente se vuelve extremadamente poco lúcida, embotada y torpe.
Esta es la base interna, la experiencia cognitiva. Al mismo tiempo experimentáis una apariencia secreta. Debido a la disminución gradual de las percepciones burdas o apariencias, comenzáis a acercaros a las apariencias sutiles y muy sutiles de Dharmata, lo que sucede en el subsecuente bardo de Dharmata. Así que, en este primer episodio de la disolución, veis algo que se parece mucho a un reluciente espejismo.
El segundo episodio de la disolución ocurre cuando los canales y los vientos en vuestro corazón  dejan de funcionar, lo que quiere decir, que los canales se rompen y los vientos que se mueven en estos canales cesan en su movimiento. Como resultado. el elemento agua se disuelve en el elemento fuego. Esto produce un posterior estado de oscuridad mental, pero en este caso, debido a la conexión existente con el corazón, esta oscuridad está caracterizada por un sentido de agitación o de perturbación. Esta es la experiencia cognitiva. Porque estáis siempre apegados a las apariencias o manifestaciones de la vacuidad, lo que experimentaréis en el próximo bardo, en ese momento volveréis a tener una experiencia secreta. Lo que anteriormente habíais visto cómo un espejismo reluciente, aparece ahora más vívido y comienza a parecerse más a algo así como un humo denso.
El tercer episodio de la disolución tiene que ver con la disolución de los canales y vientos en la garganta. En este episodio, el elemento fuego se disuelve en el elemento aire. Como resultado comenzáis a sentir bastante frio, físicamente; el calor de vuestro cuerpo comienza a disminuir. Vuestra mente, en este punto, según la experiencia cognitiva tiene lugar, llega a ser alternativamente clara y no clara, no es simplemente un estado de torpeza mental. Y puesto que os aproximáis más a la experiencia de la vacuidad, vuestras apariencias secretas o percepciones se hacen más vívidas. En este punto lo que anteriormente había sido visto como humo, viene  a interiorizarse más en vuestra percepción, y toma la apariencia de algo así como chispas.
El cuarto episodio de la disolución tiene que ver con el chakra secreto, el chakra que está situado en el bajo abdomen, a la altura de los genitales. En este momento, cuando los canales y vientos en esta parte de vuestro cuerpo cesan su función, el elemento viento se disuelve en el elemento de la consciencia. En este punto, puesto que los cuatro elementos se han disuelto ya en el elemento de la consciencia, vuestra mente llega a estar extremadamente confusa o aturdida, y desubicada; por ello una serie  de alucinaciones pueden tener lugar en ese momento. Esta es la experiencia cognitiva básica. Por lo que se refiere a la apariencia secreta, lo que antes había sido visto como chispas, aparece ahora de forma más clara, como algo parecido a la llama de una lámpara.
Tradicionalmente se dice que aunque alguien haya llegado hasta este punto en el proceso de la muerte, bajo ciertas circunstancias, y dependiendo de lo que le está causando la muerte, aún es posible para ellos el ser revivido. Aún no han alcanzado el punto de no retorno. Pero tras este punto, los posteriores episodios de la disolución son aquellos que ocurren solo tras la disolución de lo burdo; físicamente las apariencias producidas ya han sido finalizadas. Hay, por ello, tan solo una disolución interna que tiene que ver con los elementos más mentales y sutiles. Si el proceso continúa más allá de lo que hemos descrito aquí-en este episodio de disolución de los elementos más mentales y sutiles –no hay forma de volver atrás.
La siguiente cosa que ocurre –el próximo episodio; el quinto capítulo de este proceso–es que los constituyentes fundamentales que han producido vuestro cuerpo; que son el elemento blanco, que se  localiza en lo alto de vuestra cabeza, y el elemento o constituyente rojo que se encuentra bajo el ombligo; se mueven de su sitio, donde han permanecido durante vuestra vida.
Primero el elemento blanco se mueve o fluye hacia abajo, desde lo alto de vuestra cabeza, hacia vuestro corazón. Conforme se mueve hacia abajo, experimentáis una plena y brillante blancura, como si todo estuviera compuesto por luz blanca. Esta apariencia se incrementa a medida que esta gota blanca se acerca a vuestro corazón. En este momento, debido al movimiento de esta gota o constituyente blanco, de los varios tipos de pensamientos que habéis estado teniendo durante vuestra vida, todas las conceptualizaciones y pensamientos relacionados con la aversión, odio y agresividad cesan. Tradicionalmente, todos los diferentes tipos de pensamientos son enumerados como ochenta. De estos, treinta y tres están relacionados con la agresividad. Estos treinta y tres tipos de pensamientos agresivos paran en este momento.
El segundo episodio de esta disolución sutil y definitiva es que la gota roja o constituyente rojo, que previamente se encontraba bajo el ombligo, fluye o se mueve hacia arriba, aproximándose también a vuestro corazón. Según se va moviendo hacia arriba, mientras que en el anterior episodio todo era percibido como una brillante blancura, todo es percibido ahora como una rojez brillante. Conforme este estado de disolución ocurre, todos los pensamientos y conceptualizaciones en relación con el apego o el deseo cesan. En la tradicional enumeración de los ochenta tipos de pensamiento, hay cuarenta relacionados con el deseo, que cesan en ese momento.
El tercer episodio sucede cuando las dos gotas–la blanca que desciende de la cabeza y la roja que surge del abdomen–se encuentran en el corazón. Cuando se encuentran, encierran o hacen un sándwich, con vuestra conciencia entre ellas; como resultado de lo cual experimentáis una completa negrura, una absoluta oscuridad. En ese momento, los últimos siete tipos de pensamiento de entre los ochenta, los siete tipos de pensamiento que están relacionados con la confusión cesan. Este proceso ocurre como algo inconsciente para la mayoría de la gente. No obstante, debido a que en este punto del proceso de la muerte todos los diferentes tipos de pensamientos relacionados con las tres klesas fundamentales[1] han cesado, hay algo de estabilidad mental y algo de conciencia de este proceso en la persona que se está muriendo; entonces en este momento llega la gran oportunidad, y el proceso de la muerte puede ser la base de la liberación. Es por esta razón por la que Padampa Sangye (Paramabuda) decía que la muerte no es muerte para el yogui o la yoguini, es la liberación. Lo que quiere decirse aquí es que si poseéis la instrucción y el entrenamiento, entonces en lo que ocurre de forma natural en el proceso de la muerte, puesto que hay un cese de la conceptualización, puede darse una oportunidad para alcanzar la liberación.
Ahora, ¿Qué tipo de práctica o instrucción nos ayudará en este momento? Como el proceso de disolución pone de manifiesto, los impedimentos u obstáculos que superar a la hora de la muerte son las propias klesas, y entre ellas, principalmente el apego y la aversión. Por ello la práctica o preparación fundamental para afrontar este estado del bardo es debilitar o reducir estas klesas de cualquier forma que podáis. Por ejemplo, tenemos una tremenda cantidad de apego hacia las experiencias y cosas de esta vida. Estamos apegados a nuestros amigos y nuestros familiares, estamos apegados a nuestras posesiones, a la comida, riqueza,  y otras varias circunstancias y lugares; y sufrimos terriblemente a la hora de la muerte debido al miedo a perderlas. Así que si disminuís el apego-lo que quiere decir ir disminuyendo vuestro apego comenzando a partir de ahora mismo–como preparación para la muerte, entonces esto os ayudará mucho en la hora de la muerte. Disminuiréis vuestro apego a base de contemplar las múltiples situaciones de apego y su inutilidad, y a través de la práctica de la meditación.
También sufrimos de aversión y agresividad. Tenemos una gran aversión por aquellos que percibimos como enemigos o amenazas, y también tenemos gran cantidad de relaciones emocionales asociadas, tales como los celos y demás. Todos estos aspectos de la aversión se convierten en un tremendo problema para nosotros en el bardo, y ninguno de ellos puede hacernos ningún bien, incluso mientras estamos vivos. Así que lo básico en relación con el bardo de esta vida, es reconocer que el propiciar las klesas es innecesario y forzosamente malo, y de ahí la obligatoriedad de debilitarlas, especialmente el apego y la aversión. Respecto a la forma en la que uno ha de reducir o debilitar las klesas, se han enseñado tres tipos de enfoque.
El primero de ellos, que fue enseñado por el Buda en los Sutras, es distanciarse; lo que quiere decir, distanciarse uno mismo de una klesa en particular. Conseguido esto, primero, reconociendo la presencia de una klesa en nuestra forma de ser; y después, reconociendo lo mucho que nos daña. Así, por ejemplo, podéis pensar “estoy afectado por la klesa del apego, o del orgullo, o de la aversión y demás”, por cualquier klesa que sea. Reconocéis que esta klesa está presente en vuestro carácter, y entonces pensáis sobre el efecto que esta klesa tiene en vuestra vida, y en las vidas de los demás.
Lo que hace permanecer  a las klesas en nuestra forma de ser, es la ilusión o concepción errónea de que de alguna manera estas klesas nos ayudan. Mantenemos a estas klesas porque pensamos que las necesitamos ya que de alguna forma creemos que nos harán más eficaces. Si llegáis a comprender que las klesas no son de ninguna ayuda, que os causan daño y que causan daño a quienes se relacionan con vosotros, entonces de forma natural desearéis libraros de ellas. El deseo de libraros de una klesa, crea una distancia entre vuestra mente y la klesa, y hace muy fácil el apartarse de ella.
El segundo método para ocuparse de las klesas, es debilitar la klesa o atacarla de forma directa. Esto es de lo que yo estaba hablando ayer, cuando hablaba sobre aplicar vuestra práctica meditativa como un remedio para un problema específico o para una klesa específica.
Fundamentalmente, esta técnica consiste en tener la intención de que vuestra práctica esté orientada a servir como remedio para debilitar una klesa determinada. Este método puede ser aplicado a cualquier tipo de práctica meditativa. Podemos usar, por ejemplo, la técnica Vajrayana del estado de generación, el cual consiste básicamente en la meditación sobre las deidades. Si estáis con una práctica como la de Vajrasattva, en la que visualizáis a la deidad Vajrasattva sobre vuestra cabeza, visualizáis el mantra de cien sílabas en su corazón, y que el amrita o ambrosía de la sabiduría está fluyendo de ese mantra, entrando y llenando todo vuestro cuerpo, y purificando todos los engaños fruto de la ignorancia, y todas las acciones incorrectas. Cuando estéis ejecutando esta práctica, deberíais incluir, por supuesto, todos los engaños y las acciones incorrectas como objetos a purificar, pero deberíais centraros en cualquier klesa que en ese momento esté constituyendo vuestro mayor problema. Podéis pensar: “Bien, soy una persona celosa “o “Soy una persona engañada “o “Soy una persona agresiva “. Cualquiera que sea la klesa, cuando estáis practicando, pensáis que toda esa klesa–toda vuestra envidia, toda vuestra confusión o toda vuestra agresividad–es apartada de vosotros y es completamente purificada por la amrita[2] que fluye del cuerpo de Vajrasattva. De la misma forma, podéis utilizar la práctica de la meditación de Chenrezig al mismo problema. Visualizáis la forma de Chenrezig con el mantra de seis sílabas en su corazón, y podríais pensar que los rayos de luz de estas seis sílabas del mantra purifican todas vuestras klesas en general, y especialmente esa klesa en la que os estáis centrando en ese momento.
El tercer método de abordar las klesas es el llamado erradicación, que quiere decir expulsar directamente esa klesa de vuestra mente. Esto se logra en lo que es llamado el samadhi de Dharmata, que es una absorción meditativa en la que permanecéis en el reconocimiento directo de la naturaleza de todas las cosas. En el contexto específico de la actividad relacionada con las klesas, lo que quiere decir es observar directamente a la klesa y percibir su naturaleza, lo que significa la ausencia de su verdadera existencia, su carencia de substancia. Esto puede hacerse comenzando con algún cierto grado de análisis. Por ejemplo, cuando estamos enfadados tendemos a reaccionar con fuerza, generando el pensamiento “Oh, estoy enfadado “y tendemos al pánico. Si, en vez de hacer esto, observáis directamente el enfado, o intentáis encontrar el enfado-averiguar exactamente donde se encuentra localizado el enfado, y si tiene o no alguna característica substancial-esto puede ayudar mucho. Por ejemplo, decís: “Bien, estoy enfadado.” ¿Qué es el enfado exactamente? ¿Dónde está? ¿Dentro de mi cuerpo o fuera de él? Si es mío, seguro que está dentro de mi cuerpo, en cuyo caso tiene que estar en alguna parte. ¿Está en la parte de arriba o en la parte de abajo ? Hacéis esto, intentáis localizar esta emoción y encontrar en qué parte de vuestro cuerpo está asentado. Si está situada en algún sitio, seréis capaces de encontrarla, porque es vuestra emoción y está presente en vuestra mente. Y además tendría, si existe, algún tipo de característica substancial, algún tipo de forma, alguna clase de color, algún tipo de tamaño, algún tipo de ubicación. Así que seguís buscando estas características hasta que  hayáis resuelto, a través de la experiencia directa, que la klesa del enfado no tiene ninguna de estas características. Cuando experimentáis esto directamente, percibís la naturaleza de la klesa, lo que provoca su disolución. Esto pacificará la klesa, pero cuando emergéis de este reconocimiento de la naturaleza de la klesa, esta puede volver de nuevo, en cuyo caso tenéis que volver a iniciar el proceso.
En el caso de que se apliquen cualquiera de estos tres remedios, tienen que ser aplicados de forma continua. Una sola aplicación del remedio no erradicaría la klesa para siempre. Pero si cultiváis el hábito de aplicar estos remedios a vuestras klesas, estas se irán debilitando gradualmente. Además el hábito de erradicar las klesas tiene un significado particular. A la hora de la muerte, la forma en la que pensáis y lo que pensáis es particularmente poderosa y significativa porque puede marcar la dirección en la que os mováis tras la muerte. Por eso es muy importante que os encontréis en un estado mental positivo mientras os morís. Si durante vuestra vida habéis pasado la mayor parte de vuestro tiempo en un estado de perturbación, entonces es cierto que en el momento en que os muráis las klesas volverán otra vez, y determinarán la dirección que toméis. Si, al contrario, habéis pasado la mayor parte de vuestro tiempo en un estado de atención consciente, en el que habéis impedido que las klesas surjan, también este hábito que habéis cultivado emergerá a la hora de la muerte y os ayudará en la debida medida. Por eso es necesario generar este hábito de la atención consciente ahora, mientras aún permanecéis vivos.
Ambos, la persona que se muere y aquella gente que está acompañando a la persona, puesto que también mueren, necesitan tanta estabilidad mental como sea posible .De hecho, cuando vayáis a morir, necesitáis seleccionar con mucho cuidado a la gente que os va a acompañar mientras muráis. Tiene que ser gente que no esté afectada por el dolor que les causa vuestra muerte, de forma que su llanto y otras formas de pesar no os distraigan o perturben del atender vuestra muerte con atención plena. Necesitáis también estar seguros de que la gente que esté presente a vuestro lado, mientras estáis muriendo, no va a hablar de cosas que vayan a atraer a vuestras klesas. Así que, por ejemplo, si estáis muriendo, no deberíais tener a nadie alrededor vuestro que esté diciendo cosas como estas:”Bien, ¿Qué va a pasarle a tu dinero? o “Deberíamos de presentar una demanda por tal y tal cosa “o cualquier otra cosa que traerá gran cantidad de apego y aversión a vuestra mente. Es muy lesivo el que los acompañantes del moribundo digan cosas o hagan cosas que agiten al que está muriendo. Tenéis que seleccionar como vuestros acompañantes en esos momentos a gente que sea positiva, benévola, tranquila,  y de mente estable. Y los moribundos, ellos o ellas, tienen también que evitar, tanto como sea posible, el pensar en cosas que, puesto que se están muriendo, va a hacer que estén extremadamente agitados.
El mejor tipo de persona para que esté con vosotros en el momento de la muerte es alguien que sepa bastante sobre el proceso de la muerte, de forma que pueda guiaros a través de él, que pueda recordaros lo que sucederá, cosa que hará más fácil para vosotros el reconocer estos diferentes signos de disolución. Pero, si esto no es posible, es absolutamente necesario que la persona o personas que permanezcan con vosotros sean tan estables como sea posible.
Esto finaliza la presentación del bardo de la hora de la muerte, el segundo bardo. El tercer bardo, del que trataremos cuando continuemos, es el bardo de Dharmata. Me gustaría dejarlo aquí por esta tarde, pero si tenéis alguna pregunta, por favor, sentiros libres para preguntar.
PREGUNTA: Rinpoche, ¿Puede variar el tiempo que transcurre para la disolución de un elemento en otro?
RINPOCHE: Como mucho ocurre en dos o tres días. Normalmente este proceso de disolución acontece en un día. En el caso de muerte súbita, la situación es diferente, y el proceso entero ocurre muy, muy rápido; y de hecho uno no puede hablar de una secuencia definitiva.
PREGUNTA: Si tenemos un amigo que ha muerto, sin haber estado en su presencia, ¿Es posible recitar estas instrucciones tras su muerte, y si es así, le será de ayuda?
RINPOCHE: Si; esto sería una gran ayuda para la persona, porque cuando alguien ha muerto, y cuando ha recobrado la consciencia en el bardo, su consciencia tiene la milagrosa capacidad de viajar, y la consciencia tenderá a volver a aquellas personas por las que sentía más apego. Si sois amigos de alguien, entonces ellos estarán a gusto, en cierta manera, yendo cerca de vosotros. Ahora, si recitáis cosas como La Gran Liberación a través de la Audición  (Tib. Bardo Thos grol ), puesto que la persona os quiere, y si vosotros tenéis la buena intención de beneficiar a la persona con vuestra recitación, entonces serán capaces de notar directamente el valor de vuestra intención, y puesto que los complace, escucharán; y lo que oigan puede ayudarles mucho.
PREGUNTA: Si alguien muere de repente en un accidente  ¿Ha de experimentar el cuerpo este proceso, y aun se mantienen estos signos?
RINPOCHE: La disolución de los elementos físicos es difícil de contar en estos casos, pero ciertamente los episodios finales –el caso de los pensamientos relacionados con las tres klesas fundamentales –ocurrirán. Por supuesto, puede ocurrir muy rápidamente.
PREGUNTA: Si el moribundo está inconsciente durante varios días, o quizás durante varias semanas antes de su muerte ¿Cómo puede uno guiarlo mejor a través de este proceso, ya que no pueden decirte lo que están experimentando?
RINPOCHE: Cuando alguien está en coma antes de la muerte, se cree que aunque ellos no puedan comunicarse con nosotros, si pueden ser capaces de oír y de entender algo de lo que les estáis diciendo. Por ello, es aún posible intentar comunicarle este estado de disolución. La forma de hacerlo debería de ser darles estas instrucciones de forma pausada y tranquila.
PREGUNTA: Yo trabajé como enfermera pediátrica con niños enfermos de leucemia y cáncer, y noté que en muchos casos, quizás tres o cuatro días antes de su muerte, se quejaban de que un peso presionaba su pecho, haciéndoles molesto  el permanecer tumbados, y querían incorporarse y sentarse; y también, al menos durante un periodo de unas veinticuatro horas antes de su muerte, no podían evacuar ni líquidos ni sólidos. En algún caso, y en el caso de una persona en particular, noté que la voz parecía desaparecer dentro y llegaba a ser menos perceptible. ¿Tiene esto relación con la disolución de los elementos?
RINPOCHE: En general, si. Está relacionado con la disolución de los elementos. De forma más detallada, de lo que estás hablando es de signos específicos del cese de vientos específicos. Entre los cinco vientos raíz o energías que constituyen la vitalidad de un ser vivo, el que está relacionado con el habla y el comer es el llamado viento ascendente, y cuando el viento ascendente cesa o se hace más débil, entonces la voz se debilita. Hay otro viento llamado viento descendente o viento eliminador, que se mueve hacia abajo, y que como su nombre indica, está relacionado con la eliminación de desechos y otros procesos similares. Y cuando este viento cesa su función, la persona es incapaz de evacuar. Por ello, cuando el moribundo deja de evacuar líquidos y sólidos, esto indicaría que el viento eliminador descendente ha dejado de funcionar. Otro de los cinco vientos es el llamado viento siempre presente, y es el viento o energía que permite y produce el movimiento, por ejemplo el movimiento de los miembros. Tan pronto como este viento cesa, el movimiento se hace imposible, y un sentimiento de parálisis se impone.
PREGUNTA: Rinpoche ¿Cómo deberíamos de tratar el cuerpo de una persona que ha muerto? En este país, al menos en algunos estados, es habitual que el cuerpo sea cogido inmediatamente después de que la muerte ha sido certificada, para ser llevado a un depósito de cadáveres donde es embalsamado, lo que implica, entre otras cosas, la eliminación de toda la sangre, lo que parece que no sea de mucha ayuda para la gente en el bardo. ¿Cómo deberíamos de abordar esto?
RINPOCHE: Bien, hay un caso específico que puede ocurrir, que es una excepción a esto, y que es la donación de órganos. Los donantes de órganos son personas, que debido a su gran compasión, están deseando dar partes de su cuerpo, tales como los ojos o sus riñones, o cualquier otra cosa inmediatamente tras su muerte.  Esta gente, probablemente porque tienen esta intención mientras están vivos, quizás no estén particularmente apegados a sus cuerpos una vez que ya han muerto. Pero, con la excepción de la gente que ha generado esta intención durante su vida, la mayor parte de la gente tiende a estar apegada a sus cuerpos, y la consciencia del ser en el bardo aún ve a su cuerpo muerto como su cuerpo, y se identifica con él. Así que es mejor si el cuerpo puede ser tratado con la mayor consideración posible.
PREGUNTA: Hay hoy en día, más y más información sobre experiencias cercanas a la muerte, y experiencias de gente que supuestamente han muerto y han retornado, o han sido devueltas a la vida. ¿Hay algún significado en esto, aparte del obvio cambio en sus vidas, para ellos y para los demás? Y si es así ¿Cuál es su significado?
RINPOCHE: En los textos sobre bardo, se habla del hecho de que aunque se hayan completado los cuatro episodios de la disolución física de los elementos, es posible, dependiendo de ciertas circunstancias, en la cercanía de la muerte que la persona pueda ser traída de vuelta a la vida; por contra, se dice que si el proceso de disolución interna de los componentes sutiles se ha producido, entonces es imposible para la persona el volver a la vida. Así que cuando la gente ha tenido experiencias cercanas a la muerte, parece que lo que esté ocurriendo, desde el contexto de este punto de vista, es que han estado inmersos en la disolución de los componentes físicos y han sido vueltos a la vida. En cuanto al significado de esto, su experiencia puede servir como fuente inspiración para otros, pero, visto de forma realista es difícil que los relatos o experiencias de la gente que ha tenido una experiencia cercana a la muerte tengan mucho efecto en otra gente.
PREGUNTA: ¿Podría Rinpoche, por favor, decirnos porque Yamantaka es llamado el asesino del Señor de la Muerte, y porqué ayuda esta práctica, y si es que ayuda en relación con el morir?
RINPOCHE: Yamantaka es una deidad colérica, y es normal para las deidades coléricas que les sean dados nombres que hagan que suenen realmente duros o ásperos, y así Yamantaka significa en sánscrito “asesino del señor de la muerte “. Pero no, eso no quiere decir que este yidam en particular esté más relacionado con la preparación para la muerte en la experiencia del bardo, que cualquier otro.
Podemos dejarlo aquí.



[1] Aversión, apego, e ignorancia.
[2] Néctar.

sábado, 15 de agosto de 2015

Thrangu Rinpoche: El Viaje de la Mente, Cap. 1- Poniendo en práctica las enseñanzas sobre el Bardo en esta vida.

El Viaje de la Mente,

Enseñanzas sobre el Bardo,  por Khenchen Thrangu Rinpoche.


1) Introducción a las enseñanzas sobre Bardo.
2) El Viaje de la Mente: Poniendo en práctica las enseñanzas sobre Bardo.
3) El Viaje de la Mente: Yendo a través del Bardo del tiempo de la Muerte.
4) El Viaje de la Mente: El Bardo de Dharmata, un intervalo sin confusión.
5) El Viaje de la Mente: La Luminosidad de la Presencia Espontánea, surge después, en el Bardo de Dharmata.
6) El Viaje de la Mente: Despertar en el Bardo del devenir.

I-INTRODUCCIÓN
Quizá nada en la tradición budista tibetana ha evocado más curiosidad popular que las enseñanzas sobre el estado intermedio  entre la muerte y el renacimiento; primeramente publicado en inglés bajo el título “Libro Tibetano de la Muerte “, pero más correctamente traducido como “La Gran Liberación por la Audición en el Bardo”. Especialmente la detallada descripción  de la apariencia durante el Bardo de Dharmata de cien deidades pacíficas y coléricas, en toda su magnificencia, en su fantasmagórico y a veces aterrador detalle; junto con los brillantes senderos luminosos que llevan a los reinos de Buda  y la liberación, y los senderos escasamente iluminados que llevan de vuelta a los distintos reinos del samsara, con todo su caudal  de sufrimiento, parecen atraer la imaginativa fascinación de el más casual de los lectores .
Y aún parece que es la muy abundante descripción de los detalles de todas esas deidades y Campos de Buda, y la exhibición de luz, lo que hace parecer a estas enseñanzas algo inasequible. Ello parecía tan raro a la imaginación occidental, que, incluso en el caso de que alguien aceptaba la verdad de la enseñanza  con fe, ¿Cómo podría  recordar todos esos detalles? ¿Cómo podría alguien interiorizar todas esas enseñanzas, lo suficiente para que jugaran un papel efectivo durante el proceso del fallecimiento y después de la propia muerte?
Uno podría especular con que la mayoría de los lectores de “El Libro Tibetano de los Muertos”, durante los primeros días de su aparición en Occidente, terminarían llegando a la conclusión de que no había la menor esperanza para ellos de intentar aprender estas enseñanzas, y de que su único recurso era ser buena persona, practicar el Dharma lo mejor que pudiera, y esperar lo mejor.
Pero aquí, en estas extraordinarias enseñanzas dadas por el muy Venerable Khenchen Thrangu Rinpoche en Mayo y Junio de 1997, Thrangu Rinpoche nos da una fresca perspectiva del Bardo, no enfatizando  la desarrollada descripción de las propias deidades, y enfatizando la relación entre varios aspectos de la práctica del Dharma –Samatha, Vipashyana, mahamudra, ngöndro, meditación en las deidades, y otros aspectos de los estados de generación y realización –y la propia experiencia de la muerte, el estado intermedio entre la muerte y el renacimiento, y el propio renacimiento .
Las instrucciones dadas en estas enseñanzas son, por ello, muy prácticas y no completamente imposibles de incluir en la práctica diaria. De hecho, ante estas enseñanzas  uno queda con el gran convencimiento de que, si uno se aplica al estudio y práctica de estas enseñanzas, se podría desmitificar la muerte,  y hacer un buen trabajo en el viaje a través del Bardo hacia un renacimiento positivo, como mínimo; y que bien podría ser capaz, incluso como un “mero occidental”,  de alcanzar la verdadera liberación e Iluminación.
Hay tres términos usados frecuentemente en este texto: atención consciente, vigilancia, y recto esfuerzo, que son muy importantes. La atención consciente es la cualidad de mantener la intención de llevar a cabo una cierta conducta para abandonar las acciones negativas y adoptar las acciones correctas. La vigilancia es el aspecto de la mente que está alerta y da cuenta de si la conducta de uno está de acuerdo o no con las propias intenciones. El recto esfuerzo  es la cualidad de la mente que restringe el descuido en las actividades de cada uno, que impide el abandonar la atención consciente y la vigilancia, y por tanto el que se actúe de forma contraria a las intenciones de cada uno. El recto esfuerzo  impide que uno se implique en actividades negativas del cuerpo, habla y mente, cosa que frecuentemente hacemos siendo víctimas de fuertes emociones, viéndonos envueltos en la “espontaneidad del samsara”  o en la pereza mental.
La atención, vigilancia y recto esfuerzo están en el centro de la práctica del Dharma.
Se debe de advertir que los términos: elemento, constituyente, gota, tigle (tibetano) y bindu (sanscrito) se usan indistintamente en este y otros textos de Dharma.
Igualmente, puede ser útil advertir que los términos: vacuidad, Bodhicitta última, verdad absoluta, Prajñaparamita[1], luz clara, claridad radiante, lucidez cognitiva, claridad cognitiva, luminosidad, tierra luminosa, luminosidad madre, Dharmata, Dharmadhatu, Dharmakaya, naturaleza básica, naturaleza verdadera de la mente, naturaleza verdadera de la realidad, sabiduría primordial, consciencia primordial, pureza primordial, gran sabiduría no conceptual, y ripga (tibetano), aunque no son totalmente sinónimos, son simplemente varias formas  de referirse a, y conceptualizar desde una perspectiva dualista, a la misma e inefable verdad que transciende la dualidad y las diversas percepciones y conceptualizaciones, y que es la esencia o verdadera naturaleza de todo .
Para practicar estas enseñanzas con una eficacia optima, se debería intentar recibir la iniciación de las Deidades Pacíficas y Coléricas del Bardo, y repasar estas instrucciones con un lama cualificado. Es especialmente importante no intentar practicar Phowa  sin iniciación, autorización escrita, y la instrucción de un lama cualificado.
Quisiera dar las gracias más sinceras y nuestro más sincero aprecio a Thrangu Rinpoche por dar estas enseñanzas, y el permiso para publicarlas; a Lama Yeshe Gyamsto por la traducción, a Dzogchen Pönlop Rinpoche por sugerir que estas enseñanzas deberían ser requeridas, y por clarificar ciertos aspectos de las enseñanzas, y al conjunto de directivos y miembros de Karma Thekchen Chöling en Vancouver, B.C.,  por todo su esfuerzo en el apoyo a estas enseñanzas.

LAMA TASHI NAMGYAL.


En Mayo y Junio de 1997 en Vancouver, en la Columbia Británica (Canadá), el Muy Venerable Khenchen  Thrangu Rinpoche  dio unas enseñanzas de cinco días sobre el Bardo, tituladas: “El Viaje de la Mente”. La que sigue es una edición de la transcripción de estas enseñanzas, que Rinpoche dio en tibetano, y que fueron traducidas por Lama Yeshe Gyamsto.
II-  EL VIAJE DE LA MENTE: PONIENDO EN PRÁCTICA LAS ENSEÑANZAS SOBRE EL BARDO DURANTE ESTA VIDA.
 Por el Muy Venerable Khenchen Thrangu Rinpoche.
Estoy encantado de  encontrarme con todos vosotros, y ver que habéis venido aquí esta tarde para oír esta explicación sobre el Bardo. Vamos a comenzar recitando una súplica  tradicional a nuestro linaje. Mientras hacemos esto, por favor, permaneced en un estado de fe y devoción.
Recibir instrucción sobre el Bardo, o el estado intermedio, y también practicar estas instrucciones es muy importante, especialmente porque hemos nacido como seres humanos. Es muy importante no solo recibir estas instrucciones, sino también ponerlas en práctica.
Alguna gente mira el Bardo como algo poco importante y adopta la actitud de que no es necesario pensar en, o preocuparse por ello. Esta es una actitud muy equivocada. El Bardo es algo que ya hemos experimentado en el pasado, y que definitivamente tendremos que volver a experimentar en el futuro; así que parece poco realista e irresponsable para nuestra situación vital el simplemente rechazarlo, como algo en lo que uno no necesita pensar.
Otra gente está tan aterrada por la idea del bardo, y lo que han oído sobre el bardo, que no les gusta oír nada de él o pensar en ello. Puede que desde el punto de vista del bardo sea aterrador, pero desde otro punto de vista no. Desde el principio de este universo, y desde un tiempo al que no se le encuentra el comienzo, todos los innumerables seres vivos que han nacido y que han muerto, han pasado por el bardo; y todos los que morirán en el futuro también lo harán. Eso tenemos que hacer.
La experiencia del bardo no tiene por qué ser una experiencia mala o terrorífica. Puede ser negativa, pero también puede ser muy positiva. Más que olvidarlo, sería mejor ahora poner los medios para que el bardo no llegue a ser una experiencia negativa, y hacer que lo sea positiva; preparándonos para ello en esta vida. Por ello la mejor actitud hacia el bardo es la determinación de que haréis lo que podáis para aseguraros de que el bardo llegará a ser una experiencia positiva, y no negativa, para vosotros.
Esta es una actitud adecuada porque  si ponéis estas enseñanzas en práctica, vosotros determinareis lo que os sucederá.
A veces la gente tiene una actitud de que aunque las instrucciones para viajar a través del bardo existen, no son fáciles de practicar. Esta gente parece muy remisa a practicar estas instrucciones, sintiendo que no serán capaces, ni de practicar todo ello, o de hacerlo de la forma apropiada. Pero no es difícil entender el proceso del bardo, y tampoco es imposible poner las enseñanzas en práctica de forma efectiva.
Al igual que las apariencias de esta vida son producidas por estados mentales, con las apariencias del bardo sucede de la misma forma. Los estados mentales positivos producen experiencias positivas, y los estados mentales negativos producen apariencias o experiencias negativas. Por ello si cultivas un estado de mente positivo en esta vida, las apariencias o experiencias de esta vida, o las de vidas futuras, y las del bardo se harán más y más positivas. Aunque consideréis que el bardo es un estado sobre el que tenéis muy poco control, el hecho es que si cultiváis un estado mental positivo fuerte, obtendréis algún control sobre él.
En las instrucciones de los mahasiddhas, encontramos diferentes clasificaciones de los bardos o intervalos, clasificados básicamente en seis y cuatro bardos. Si usamos la división de los bardos en cuatro, el primero de ellos es llamado el intervalo natural o el bardo natural entre el nacimiento y la muerte (Tib .rang bzhin skye gnas kyi bar do).
Este es el periodo del bardo que comienza con vuestro nacimiento y termina con vuestra muerte. El significado particular de este bardo, que parece algo distinto de los bardos que ocurren tras la muerte, es que uno usa este periodo de la vida para practicar preparándose para la muerte y la subsecuente experiencia de los bardos.
Gracias a la práctica, uno desarrolla un cierto ímpetu en este bardo de la vida, que será beneficioso cuando el bardo de Dharmata y el bardo del devenir se originen en el momento de la muerte, y posteriormente.
Por eso esta noche voy a empezar refiriéndome al primero de los cuatro bardos, el bardo natural entre el nacimiento y la muerte.
¿Cuál es la principal práctica que deberíamos hacer en nuestro estado presente, el bardo natural entre el nacimiento y la muerte, para prepararnos para la muerte? .La diferencia más obvia entre este estado o este bardo y, por ejemplo, el bardo del devenir, que ocurre tras la muerte, es la calidad de las apariencias que origina. Las apariencias que nos surgen ahora, no importa cuán inestables puedan ser nuestras mentes, están enraizadas en nuestros cuerpos físicos. Al estar tan enraizadas son estables con respecto al lugar y situación. Por ejemplo, en nuestro estado presente, cuando pensamos en algún otro lugar distinto de donde nos encontramos, nuestras mentes aun permanecen donde estamos porque están aprisionadas aquí, por nuestros cuerpos. Por ello en este bardo, el bardo natural entre el nacimiento y la muerte, las apariencias se caracterizan por la estabilidad producida por su atadura física.
Así que, en el bardo del devenir, puesto que la mente y el cuerpo se han separado, y la mente está libre de  las ataduras del cuerpo físico, allí la mente es inestable. Cuando la mente piensa en un lugar, inmediatamente se encuentra allí, y entonces si piensa en cualquier otro sitio, se encuentra inmediatamente en ese otro sitio. Así que la mente es inestable en el bardo del devenir. Incluso si lo quisiera,  es incapaz permanecer en un sitio. Por ello, la práctica de la meditación en esta vida, en nuestro presente estado de atadura física, ayudará en ese futuro bardo en gran medida. Si practicáis meditación durante vuestra vida, entonces el principal beneficio que obtendréis es el control sobre la mente, y la libertad  mental.
Si no practicáis meditación, entonces en el bardo no seréis capaces de enviar la mente a un lugar elegido, o emplazarla en un objeto escogido. Gracias a la práctica de la meditación, obtendréis la habilidad de emplazar vuestra mente en un objeto elegido, o en un estado mental, y fijarla allí. Esto origina una estabilidad mental que es de gran ayuda tras la muerte, en el bardo del devenir, en la que la única estabilidad es la producida por la estabilidad mental, y no por el anclaje a una forma física, como ocurre en esta vida. Cuando los seres no han tenido experiencia en meditación,  y sus mentes se encuentran en el bardo, sus consciencias vagan de forma incontrolable. No pueden controlar lo que ocurre, así que no tienen la habilidad para dirigir o controlar su renacimiento. Por otro lado, si alguien tiene alguna experiencia en meditación, y por ello ha obtenido algún control sobre su mente y algo de estabilidad mental, entonces pueden tener algún grado de control o libertad en el bardo. Es preciso reconocer que este periodo entre la muerte y el renacimiento es un periodo de vital importancia,  en el que la persona que muere o el ser del bardo, no pueden llegar a distraerse, y no puede permitir que su mente vague. Recordando que han de ser cuidadosos, y gracias a la virtud acumulada en sus previos entrenamientos en meditación, serán capaces de evitar el sufrimiento y librarse de los renacimientos negativos, y tendrán un grado de control sobre lo que les ocurra en el bardo. Es por esta razón, entre otras muchas, por lo que la práctica de la meditación es tan importante.
La práctica de la meditación en un solo punto[2] produce un estado de estabilidad mental, que en definitiva, os da la capacidad de controlar o de dirigir vuestra travesía del bardo. Aunque la meditación en un solo punto tiene muchos otros beneficios, desde el punto de vista de la travesía del estado del bardo, diríamos que el beneficio más significativo sería ese.
En los estados del bardo tras la muerte, debido a la falta de estabilidad de la mente, esta mente es afectada por la aparición de klesas (emociones aflictivas negativas). Al  igual que en nuestra presente situación las klesas van surgiendo, también seguirán surgiendo en el bardo. Estas klesas, tales como la ira, el apego,  estados de ansiedad y demás, debido a la particular situación tras la muerte, se apoderan de vosotros y llegan a ser muy fuertes. Para prevenir el que esto ocurra, necesitamos practicar meditación, y en particular meditación en un solo punto, durante esta vida.
La particular forma de meditación que uno elige como preparación para este aspecto del bardo, es el centrar la meditación en esas klesas que surgen, y especialmente en aquellas que son las más fuertes para vosotros como individuos. Ahora bien, la gente es distinta. Para unos la ira o la agresividad es su klesa más fuerte, para otros es la envidia, y para otros el orgullo. Para empezar, es de gran ayuda el reconocer qué klesas os afectan más, y entonces orientar vuestra práctica en desarrollar la facultad de la atención consciente que os sirva como un remedio contra la aparición de estas klesas.
Cuando centráis vuestra meditación en ellas como remedio a estas klesas, cuando tenéis esta aspiración e intención, entonces a lo mejor seréis capaces de abandonar estas klesas, a lo mejor ciertamente seréis capaces de debilitarlas sustancialmente.
A través de este tipo de meditación  y de esta intención, debilitaréis a estas klesas en esta vida, y como resultado, debido a la costumbre de debilitar las klesas y de ponerles remedio con la atención consciente durante esta vida, cuando estas surjan en el bardo serán mucho más débiles y menos dañinas.
Las apariencias del bardo, y especialmente las alucinaciones producidas por las klesas, serán mucho menos desconcertantes y abrumadoras. Por ello, la práctica que hacemos en esta vida como preparación para el bardo, es cultivar la meditación, y especialmente utilizar la meditación de cada uno, para que esta meditación sea un remedio para las klesas de cada cual; comenzando por aquellas klesas que uno reconoce como las que lo afligen con mas fuerza.
Si utilizáis  vuestra práctica en esta vida  para atacar y remediar vuestra particular creación de klesas, ello resultará de gran ayuda en el bardo, y en general. Vemos que alguna gente practica meditación por un periodo de tiempo relativamente corto, y encuentran que sus mentes son efectivamente pacificadas y domadas por su práctica, mientras que otra gente puede practicar por durante mucho tiempo sin lograr demasiado beneficio. Cuando observamos la diferencia entre estos dos tipos de practicantes, podemos decir, que el Samatha o meditación que están practicando, es fundamentalmente la misma. La diferencia entre ellos no está tanto en la técnica de meditación usada, como en la intención o enfoque con que la meditación es ejecutada. En el caso de una meditación muy efectiva, la persona está aplicando la meditación a sus klesas actuales, a  los problemas que ahora mismo afronta. Si alguien tiene esa intención, la intención de que su práctica meditativa sirva como remedio a sus particulares klesas, entonces la meditación servirá como una solución y, por ello, será efectiva.
Por otro lado, si hace fundamentalmente la misma meditación, pero con una motivación muy vaga, sin centrarse en las cosas en las que debería trabajar o eliminar, entonces la meditación será menos efectiva. Por ello, es importante recordar que la meditación, y sin duda la práctica del Dharma, llega a ser más efectiva cuando vosotros particular y conscientemente la aplicáis como una solución para problemas o klesas específicas. Esto es beneficioso en general, y especialmente cuando estas klesas aparecen en el bardo.
Además de la práctica de Samatha o meditación de la calma mental, otra técnica efectiva para entrenarse para el bardo, es una técnica del Vajrayana o Mantra Secreto (Tib .bskyed rim) que se refiere a la visualización de las formas o cuerpos de varias deidades o Yidams. Estas deidades incluyen muchas que son pacíficas y muchas que son coléricas. En general, independientemente de la naturaleza de la deidad, esta técnica de visualizarse uno mismo bajo la forma de una deidad es muy efectiva en cuanto al progreso en la meditación, y en cuanto propiciar que las bendiciones de esas deidades entren en vosotros. La meditación en la deidad es especialmente buena como entrenamiento para el bardo, porque en el bardo, tras la muerte, se originan  una diversidad de apariencias, algunas de ellas aparentemente amenazantes. Aunque estas apariencias no son de ninguna forma nada externo a nosotros, y son meramente proyecciones de nuestra mente, debido a la confusión de vuestra mente en este estado, tenderéis a confundirlas erróneamente como algo externo a vosotros, y por ello llegaréis a verlas como amenazadoras, lo cual, por supuesto, produce miedo.
El punto más importante que es preciso recordar en lo referente al bardo, es reconocer que estas apariencias son meramente las proyecciones de vuestra mente. Por tanto, el trabajar en la práctica y la visualización de un yidam, tales como Avalokiteshvara, el Buda Amitabha, o alguna otra deidad, es de gran ayuda, porque practicando estas visualizaciones de las deidades en esta vida, podéis cultivar el hábito de reconocer las apariencias que surgen como las proyecciones de vuestra mente.
Cuando comenzáis la práctica de estas meditaciones, la forma de la deidad puede ser muy poco clara, pero conforme continuáis con la práctica, vais siendo capaces de generar una imagen más  clara. A veces, aunque la imagen es clara, puede inicialmente ser inestable, pero si continuáis practicando, no solo será clara sino que también llegará a ser una imagen estable. Esto llega simplemente a través de la familiaridad con la práctica.
Cuando habéis generado una imagen clara y estable de la deidad en esta vida, entonces gracias a ese hábito, generáis una imagen incluso más clara y estable de la deidad durante el bardo, porque las apariencias o proyecciones de la mente son mucho más vívidas en el bardo. Cuando esta imagen de la deidad  especialmente vívida y estable se genera en el bardo, servirá como un remedio para las confusas y terribles proyecciones que de otra forma generaríais, y servirá para evitarlas y ser purificados.
El otro aspecto de la práctica del Vajrayana es llamado estado de realización (Tib rdzogs rim). El estado de realización, como diferente del estado de generación, es esencialmente el equivalente Vajrayana de lo que en la tradición del Sutra es llamado visión penetrante o Vipashyana, como algo diferente de la técnica de calma mental o Samatha.
Esencialmente usamos el término Vipashyana para definir lo mismo que indicamos con “estado de realización”. En lo que esta meditación consiste es en aquello que en el Buda enseñó en los Sutras  como meditación en la vacuidad, y en los Tantras, como meditación en la naturaleza de la mente o en la mente misma. Si atendemos a las tradiciones de las instrucciones que han surgido a partir de varios maestros en Tíbet, encontramos que el principal objeto de meditación ha sido la naturaleza de la propia mente. Por ello, habiendo alcanzado una buena práctica de calma mental como base, se debería de avanzar en la práctica y recibir instrucción sobre la meditación de la visión penetrante y llevarla a cabo.
Lo que se reconoce a través de la práctica de la meditación de la visión penetrante, es que vuestra mente no tiene nacimiento, ni origen; y que carece de todo tipo de existencia sustancial. Reconocer esto os libra del miedo que de otra forma se produciría debido a las apariencias del bardo. Habiendo reconocido la naturaleza de vuestra mente, reconoceréis que la única cosa a la que se le puede tener miedo en el bardo es al pánico, el miedo, y el sufrimiento que la mente experimenta al encontrarse con sus propias apariencias proyectadas. Reconoceréis que este miedo y pánico surge simplemente porque no tenéis control sobre vuestra mente. Si entendéis esto, y tomáis la decisión de controlar o de ganar el control de vuestra mente, entonces, practicando esta visión penetrante o Vipashyana,  podéis lograr el control sobre vuestra mente y por ello estar libres de cualquier tipo de miedo, que de otra forma surgirá cuando la mente experimente sus propias proyecciones.
Es por esta razón por la que siempre es útil recibir instrucción en las meditaciones de mahamudra y Dzogchen, y practicarlas. Lo mejor, por supuesto, lo cual sería maravilloso, es que pudierais practicar esto de forma completa y llegar a una realización definitiva; pero incluso si no podéis obtener una realización definitiva, cualquier grado de familiaridad con este tipo de enseñanzas y estas prácticas es siempre útil, porque cualquier grado de familiaridad con este tipo de reconocimiento que se produce en vuestra mente, es siempre de gran ayuda. Incluso recibir una mínima instrucción sobre mahamudra y Dzogchen, y practicar,  es bueno, porque la costumbre del reconocimiento de la naturaleza de la mente que se produce os beneficiará en el bardo. Por ello, cuanto más podáis inculcar este hábito de reconocimiento, mejor.
Hay otros dos aspectos con respecto a vuestro entrenamiento en meditación: la meditación en sí misma y la post meditación.
La meditación como hemos visto, consiste fundamentalmente en tres tipos de técnicas: la calma mental o meditación Samatha; el estado de generación o meditación en las deidades; y la meditación Vipashyana, también llamado estado de realización. Podemos ver cómo, cuándo practicamos coordinando uno con otro, nos trae un gran beneficio en el bardo, tras la muerte.
Nuestra práctica realmente consiste más en post meditación que en la meditación en sí, puesto que a fin de cuentas el tiempo que pasamos meditando no es, proporcionalmente, la mayor parte de nuestro tiempo. Por eso, no podemos ignorar la necesidad de practicar de forma continuada en todas nuestras actividades.
Puesto que no estamos haciendo una práctica formal de meditación en la post meditación, aún así no podemos permitir que nuestra mente corra de forma incontrolada. Necesitamos mantener algún  grado de atención consciente, vigilancia, y recto esfuerzo en nuestra conducta.
Por ejemplo, si vuestra práctica principal es la calma mental o Samatha, entonces en todas vuestras actividades-comer, sentarse, caminar, acostarse, hablar y demás–deberíais intentar mantener algún grado de atención, vigilancia y recto esfuerzo en vuestra mente y en vuestra conducta. Preservando este tipo de atención y demás, vuestra conducta en la post meditación, en vez de ser algo extraño a la meditación, será cercana a ella. Como resultado, vuestra meditación formal producirá de forma natural un estado de atención consciente en la post meditación, e intensificará dicho estado. Así que fundamentalmente siempre necesitamos aplicar atención consciente, vigilancia,  y recto esfuerzo.
Si vuestra principal práctica es la meditación sobre deidades entonces, de forma similar, deberíais intentar tener algún grado de consciencia o de atención consciente con respecto a esa práctica en vuestra post meditación. Incluso si no podéis generar una clara apariencia de la deidad en la post meditación, podéis generar la confianza o el orgullo de ser la deidad. Esto está basado en una comprensión de la naturaleza de las apariencias. La verdadera naturaleza de las apariencias, no importa lo impuras que podamos considerarlas, es pura, porque la naturaleza de todas las cosas es la vacuidad, no una vacuidad extática o muerta, sino una vacuidad que es al mismo tiempo un compendio de todas las cualidades de la naturaleza de Buda. Porque esta es la naturaleza de todas las cosas, y por eso, la naturaleza fundamental de todas las apariencias y de todas las experiencias es pura. El reconocer esto, que es la base de la aplicación de la meditación en la deidad durante la post meditación, origina una convicción en la pureza de las apariencias, lo que será de gran ayuda en el bardo, porque hará que estéis menos confundidos o aterrorizados por las distintas apariencias que surgirán allí.
La tercera técnica de meditación es Vipashyana o visión penetrante. A través de esta práctica generáis alguna experiencia en vuestra mente con respecto a su propia naturaleza. Esta experiencia se origina al comienzo, principalmente en base a la práctica de la meditación formal. Por supuesto, en la post meditación no abandonáis o renunciáis a esta experiencia, sino que intentáis recordarla o fijaros en ella, una y otra vez en vuestras distintas actividades. Si no lo hacéis, si simplemente mantenéis la experiencia obtenida en la meditación formal como algo aparte de vuestra post meditación, entonces habrá muy poco progreso, porque vuestras actividades en la post meditación interferirán con la práctica meditativa.
Así que, es importante en cualquier práctica que estéis haciendo, aplicar la atención consciente, vigilancia,  y el recto esfuerzo en la post meditación. Inculcando estos hábitos en vuestra mente, estos mismos hábitos surgirán para vuestro bien en el bardo. Y cuando los hábitos de la atención consciente, vigilancia, recta conducta y demás, surjan en el bardo, harán que las apariencias del bardo sean menos amenazadoras. Y ya que las apariencias del bardo se muestran como menos amenazantes, conseguiréis más control sobre lo que os ocurre, incluyendo más control sobre vuestro renacimiento. Por ello, la atención, vigilancia y recto esfuerzo son extremadamente importantes.
No solo la atención y vigilancia son importantes y beneficiosas, también es conveniente practicarlas. Todos nosotros necesitamos trabajar en este mundo, comer, hablar y todo eso, y desde un punto de vista, podemos ver estas actividades como un inconveniente, porque parecen interferir en nuestra práctica meditativa. Pero si entendéis la meditación como consistiendo no solo en la meditación formal, sino también en la práctica de la post meditación, la cual puede ser combinada fácilmente con nuestras actividades diarias; entonces entenderéis que la práctica de la atención en vuestras muchas actividades, lejos de ser una concesión a eso que está interfiriendo en vuestra práctica, es una forma de afianzarla  y de inculcar un hábito muy fuerte de atención consciente, que os ayudará en el bardo.
Hasta el momento, todas las prácticas de las que he estado hablando son fundamentalmente  mentales. Pero no practicamos con nuestras mentes tan solo, de forma aislada, tenemos también que implicarnos y trabajar con nuestros cuerpos y habla. Aunque podamos en ocasiones empeñarnos en la práctica mental de la meditación, si no somos cuidadosos en nuestra conducta física y verbal, si nos implicamos sin ningún cuidado en los actos negativos de la conducta, tanto física como verbal, entonces nuestras acciones contrarrestarán el mérito de nuestra meditación y no habrá progreso ni beneficio alguno. Por eso, nuestra atención  y vigilancia debe de extenderse más allá de nuestros estados mentales, e incluir nuestras formas de comportamiento con respecto al cuerpo y el habla.
Esto es especialmente importante con relación al bardo. Mientras que es cierto que una vez que se está en el bardo, tras la muerte, no se tiene un cuerpo físico y, por ello, no se posee el habla física como ocurre ahora, sin embargo, debido al arraigado hábito de estar encarnado en un cuerpo físico, existe la apariencia durante el bardo de un cuerpo mental y su correspondiente facultad de hablar. Además, las apariencias que surgen en el bardo son fundamentalmente ocasionadas por costumbres que se han desarrollado en la propia mente. Por eso si tenemos el hábito de la buena conducta de cuerpo y habla, entonces las apariencias de cuerpo y habla que se ocasionan en el bardo, serán positivas. Y si tenéis el hábito de ser negligentes o poco cuidadosos en vuestra conducta y habla, entonces las apariencias que surgen dependiendo de ello serán, así mismo, negativas.
Ahora, todos estos puntos están relacionados con la forma en la que alguien puede utilizar el presente intervalo de bardo, que es el bardo natural de esta vida, como forma de prepararse para los estados posteriores a la muerte. Me gustaría terminar aquí, pero si tenéis alguna pregunta, por favor, preguntad.
PREGUNTA: Rinpoche, ¿Comienza el bardo con la concepción, o con el nacimiento?
RINPOCHE: Hablando en general,  a este bardo se  le considera como teniendo su origen en el momento del nacimiento, y acabando a la hora de la muerte, especialmente en el contexto del que hablamos, sobre prácticas que pueden ser realizadas por alguien que está viviendo en un cuerpo humano.
PREGUNTA: ¿Es la apariencia del cuerpo y habla de una persona en el bardo similar a la que fue en su vida previa? ¿Mantiene la misma apariencia o características?
RINPOCHE: Hay varias explicaciones a esta pregunta, pero la más común es que, dado que el bardo dura siete semanas, durante las tres primeras el cuerpo parece tener la misma forma de la que tuvo en su vida anterior; durante  la cuarta semana  es una mezcla de la apariencia que tuvo en la vida anterior y la que tendrá en la vida próxima vida; y durante las tres últimas semanas generalmente adopta la forma del cuerpo que tendrá en la próxima vida.
PREGUNTA: ¿Podría Rinpoche extenderse un poco más con respecto a la práctica de la consciencia durante la post meditación, relacionado con la meditación en la deidad?
RINPOCHE: La práctica de la meditación de la deidad consiste fundamentalmente en tres elementos, que son: la clara apariencia, el orgullo firme o confianza, y la acumulación de pureza. De estos tres, es difícil cultivar la clara apariencia y la acumulación de pureza en la post meditación. Por ello la principal práctica en la post meditación en relación al estado de generación, es mantener el orgullo firme, el firme convencimiento de que ahora mismo estás siendo una deidad, lo que significa mantener la confianza o certeza de que la verdadera naturaleza del cuerpo, habla y mente es el cuerpo, habla y mente de la deidad que está siendo practicada. Encontramos esto expresamente afirmado en comentarios sobre la meditación en la deidad, donde se dice “En la post meditación, nunca te alejes de la confianza de ser la deidad”
PREGUNTA: ¿Cuándo uno tiene pesadillas es síntoma de falta de control de la mente?
RINPOCHE: Tener pesadillas no es, de ninguna manera un signo de no tener una absoluta falta de control sobre tu mente. Las pesadillas pueden ocurrir por varias razones. A veces tenemos pesadillas porque estamos pensando mucho en cosas, o porque estamos particularmente ansiosos o perturbados ese día en particular por algo. Pero a veces tienes una pesadilla, incluso cuando ese día no has estado especialmente ansioso o perturbado, porque ha surgido un hábito oculto de algo que sucedió en el pasado, probablemente de un pasado muy remoto. Si sueles estar acosado por las pesadillas, una cosa que ayudará es meditar justamente antes de irse a dormir, no permitiendo que tu mente esté descontrolada con muchos pensamientos o muchas klesas,  o gran cantidad de ansiedad. Si te vas a dormir en un estado meditativo, entonces las pesadillas tienden a no aparecer. Sin embargo, si inmediatamente antes de ir a dormir, tu mente está completamente descontrolada con pensamientos y ansiedades, entonces, naturalmente, este estado mental tenderá a producir pesadillas.
PREGUNTA: Así que en el contexto del bardo ¿Cuál es la definición de “el momento de la muerte”?
RINPOCHE: En primera instancia, el término “bardo” o intervalo, se refiere a un intervalo o periodo entre dos cosas, un periodo que sigue al final de algo y precede al comienzo de otra cosa. Así que usamos el término para referirnos a estos cuatro o seis estados que son periodos entre una cosa y otra. Hablamos del bardo natural entre, o el intervalo entre, nacimiento y muerte, el bardo de la hora de la muerte, el bardo de Dharmata, y demás. La definición básica de la muerte, y por ello el momento del deceso o evento de la muerte, es la separación de cuerpo y mente, porque lo que define a un ser vivo, desde este punto de vista, es que el cuerpo de ese ser y la mente de ese ser están combinados de tal forma que cualquier cosa que le ocurre a uno le afecta al otro. Por ejemplo, cuando estás vivo, si tu cuerpo físico cae enfermo, eso causa que tengas una experiencia mental de sufrimiento, y así. Ahora lo que ocurre cuando mueres es que, debido a esta separación de cuerpo-mente, tu mente llega a estar inconsciente. Cuando emerge de este estado de inconsciencia a uno de consciencia, no solo ya no reside en su antiguo cuerpo, sino que le es imposible volver a entrar en él. Esto es distinto de los estados de inconsciencia  que experimentamos en esta vida. Cuando nosotros retornamos de la inconsciencia en esta vida, aún estamos en nuestros cuerpos. Pero cuando la inconsciencia es provocada por la separación de cuerpo y mente, entonces la consciencia no puede volver a entrar en el cuerpo. Esta es la definición de muerte.
PREGUNTA: ¿Es posible, en los estados de profunda meditación, para el alma salir del cuerpo?
RINPOCHE: Existen esas prácticas de meditación. Así que podríamos parar aquí por esta noche y concluir con la dedicación.




[1] Perfección de la Sabiduría.
[2] Samatha